GIRLS (primera temporada), de Lena Dunham

El juego de la serie autobiográfica o de la absoluta exposición

Girls (primera temporada), de Lena Dunham

Ya se ha hablado en esta revista acerca de la imposibilidad de negar que hoy día las propuestas audiovisuales más arriesgadas ya no necesariamente se encuentran en las salas de cine. También nos acostumbramos a una nueva generación de jóvenes, muy jóvenes (de entre 20 y 25 años) que captan nuestra atención con películas que dirigen, escriben, montan, producen, a veces financian, y protagonizan. Y que se basan en sus propias vidas, como es el caso de Xavier Dolan que confirmó a los 20 con Yo maté a mi madre (2009) que ser joven no significa no saber filmar.

Pero la televisión es un terreno más complicado para este tipo de intervenciones. La serialidad tiene tiempos más estrictos y HBO debe tener otros tantos. Esto nos ubica dentro de la afirmación de que Lena Dunham es un caso para estudiar. Dunham estudió escritura creativa, y en la universidad comenzó a filmar ficción y no ficción experimental. Sus dos largometrajes, Creative Nonfiction (2009) y Tiny furniture (2010) fueron escritos, dirigidos y actuados por ella y en el caso del segundo —editado por Criterion Collection—, se basa directamente en su propia vida (con la participación de su madre en el rol de su madre, y su hermana en el rol de su hermana). Sus primeros pasos en televisión los dio con la serie Delusional Downtown Divas, una serie inicialmente creada para la web de dos temporadas, con capítulos de entre 5 y 10 minutos.

Casi al final de Tiny Furniture el personaje de Lena Dunham, Aura, tiene sexo con un compañero de trabajo en un tubo de construcción de metal, durante una noche muy fría. Una escena de sexo sin cortes en la cual ella primero practica sexo oral y luego se pone en cuatro patas, agachada para no golpearse la cabeza contra el tubo, mientras le pregunta al joven si tiene herpes o SIDA. La escena dura unos tres minutos, que es lo que tarda el chico en eyacular. Él le da una palmadita en la rodilla y después la esconde detrás de un auto cuando ve que su novia se acerca. Más tarde la vemos en un plano entero, en la misma posición (4 patas) con la cabeza bajo la lluvia, recreando la escena anterior. Nada de glamour, la escena es toda exposición y patetismo.

Este es el primer pantallazo que tenemos de lo que luego será Hannah Horvath, la protagonista de Girls. Una chica que terminó la universidad hace un par de años, vive en Brooklyn con su amiga Marnie, tiene una pasantía no paga en una editorial, y la mantienen sus padres. La serie comienza cuando sus padres le informan que ya no van a mantenerla y que tendrá que encontrar una forma de hacerse del dinero necesario para vivir. Hannah escribe un diario con sus experiencias, intentando completar con ellas una novela. Así se acelera el proceso que ella busca realizar, el de volverse “la voz de su generación, o por lo menos una voz... de una generación”.

Lo impresionante de Girls es que Hannah parece estar basada en una versión posible de Lena Dunham, que coexiste o es la continuación del personaje de sus trabajos anteriores, y por lo tanto Dunham juega con una doble construcción de personaje: el de su protagonista y el de la persona detrás de la serie, y utiliza esto porque sabe el efecto intrigante que tiene en el espectador. La facultad de llevar la narración originada en la primera persona a un lugar entre identificación y distanciamiento nos hace preguntarnos todo el tiempo si ésta es o no es Lena Dunham, y de ser así, cómo es que alguien puede exponerse tanto. Empezamos a buscar huellas o indicios que nos guíen entre ambos personajes, y así empezamos a desarrollar una relación intensa con el personaje Lena Dunham. Todos los que llegamos a Girls tuvimos la necesidad de hacer un recorrido retrospectivo hacia el pasado cinematográfico de Dunham, no sólo por el interés por su uso de su lenguaje sino por el manejo de sí misma como personaje, sus cambios y perfeccionamientos, sus adaptaciones a los diferentes formatos, hasta ahora nunca repetidos (largometraje de ficción, largometraje de no ficción, web serie y serie producida por HBO) y sobre todo su postura acerca del tratamiento de los cuerpos en cada uno, comenzando por el propio. Esta manipulación del espectador empático, y esta doble creación de personaje, el manejo de uno mismo como protagonista de la serie y figura pública, es suficiente para convertir a Dunham en una maestra del guión televisivo.


 

Hannah es un personaje adorable y muy odioso, que mueve la narración a través de sus intervenciones en la vida de los demás. El personaje no permanece estático esperando que la casualidad lo lleve hacia los encuentros y/o situaciones que tiene que transitar para escribir su novela sino que las busca y las fuerza, y por lo tanto salen todas incómodamente mal, con tiempos extraños —a veces dilatados— que remarcan el desastre. No espera que Adam le responda los mensajes, lo llama, va a su casa, él se ríe de que la hayan echado de su trabajo no pago y termina haciéndola poner desnuda en cuatro patas (otra vez), y sin que se de cuenta intenta penetrarla analmente sin preservativo y todo es incómodo, raro y sobre todo muy expuesto.

Hannah se construye como un personaje que tiene que probar todo por lo menos una vez, que la pasa bien, que sale con un actor demente que inventa situaciones en las cuales ella es su hija/puta/etc, que le dice que va a eyacularle todo el continente de África en el brazo. Hannah tiene un doble discurso con su cuerpo, está un poco acomplejada por tener unos kilos de más, pero no tiene problemas en estar desnuda en cualquier lado, frente a cualquier persona, en posiciones que no favorecen a nadie, con la panza colgando, en remeras viejas/pijama, ropa interior rota y sucia, que tiene una increíble capacidad para soportar situaciones incómodas todo el tiempo, de todo tipo. Y así Lena Dunham construye su propio personaje, el de una mujer joven, una artista talentosa que no tiene problemas en exponerse al extremo porque tiene una postura muy clara acerca del tratamiento del cuerpo en el plano, de los estándares de belleza, de cómo torcerlos, manipularlos, incluirlos, dependiendo de lo que pida cada situación o personaje y sobre todo escribe sus contenidos, exponiendo sus ideas sobre la ficción televisiva sobre su cuerpo y su vida. Todo esto lo hace desde una postura en la cual la provocación es parte de la seducción hacia el espectador, y conformándose como personaje/artista provocadora y transgresora construye por un lado un espectador modelo y por otro atrae nuevos espectadores, y refuerza el atractivo de sus personajes de ficción.


 

A partir de ahí el resto de los personajes femeninos se miden en cuanto a su relación con su cuerpo y con su sexualidad. Nunca vemos a las otras chicas desnudas, porque son más conservadoras o porque su relación con su cuerpo es otra. Comparten el baño, tienen sexo, se cambian de ropa pero ninguna salvo Hannah termina de confrontar su propia desnudez. La desnudez no es un premio o una cuestión de contemplación de la belleza pictórica, es una cosa real, que pone a casi todos incómodos —salvo a los personajes más marginales como Hannah y Adam— y que es bastante antiestética, porque no estamos acostumbrados a ella. El sexo se presenta como algo que puede ser muy bueno o muy raro pero que tiene sus pausas extrañas, dudas, cambios de posiciones poco favorables, adaptaciones de uno hacia el otro y sobre todo desnudez incómoda, que tiene que ver con lo que se juega o no se juega a hacer y lo auténtico o reprimido cada uno puede llegar a ser.

Marnie y Shoshannah nunca parecen pasarla bien teniendo sexo. Vemos a Marnie intentando tener sexo con su novio de espaldas para imaginar que es otra persona, siempre semi vestida o tapada. Jessa, un personaje intermedio, igual de aventurero que Hannah pero más glamoroso, y por eso sí la vemos teniendo buen sexo y disfrutando de su cuerpo, con su ex novio a punto de casarse, contra una ventana del departamento, o con un desconocido en el baño de un bar. Shoshannah, la menor, es la más incómoda de todas, la más insegura y el personaje más extraño y adorable, es virgen. Tiene una vida interior bastante oculta y es muy impredecible. Siempre está observado a las otras actuar porque tiene miedo, porque no se tiene demasiada estima y tiene que ir por la vida intentando convencer a la gente de que ayudarla a perder su virginidad no implica una prueba de amor eterno, ¡que tengan un poco de piedad!.

Así se miden las chicas y se estructuran sus personajes, no a través de conversaciones sobre hombres en glamorosos desayunos y flashbacks de noches románticas con bellos cuerpos tonificados y breves finales de tensiones cuasi ridículos —como sucedía en Sex and the City—, sino a través de acciones que siempre tienen horribles consecuencias. Es parte de este nuevo realismo de Dunham en el cual la relación causa-efecto está dada de manera que si la causa es forzada, y su efecto será incómodo. Y patético.


 

Los personajes se revelan en función de lo que Hannah hace o deja de hacer, y conforme avanza la serie van tomando su propia autonomía dentro del relato. Los chicos y las chicas van desplegando sus historias y teniendo más peso, todos empiezan a tener sus propias temporalidades y el lugar para sus situaciones específicas. Adam, Charlie, Ray y Elijah no son personajes negativos, oscuros y misteriosos que quiere lastimar a las chicas, que saben que ellos tienen el poder sino que están ahí, entre reaccionar a las situaciones (al principio de la temporada) y generar las propias (hacia el final). Cuando Hannah monopolizaba la narración, Adam era un desquiciado sexópata que la maltrataba y nunca la escuchaba, una gran fuente de material para la novela. Cuando comenzamos cambiar de focalización y comenzamos a comprender que Hannah tiene una visión muy parcial de las personas y los personajes, que se construye de manera funcional a su novela, los demás existen por fuera de ella y se vuelven más atractivos para el espectador. Pura perfección narrativa, como cambian las funciones de cada personaje al rededor del crecimiento de Hannah. La serie se va transformando en Girls con estos cambios, mediante los cuales la serie ya no se trata de Hannah sino de las 4 chicas.

Para que todo esto estalle, se pone en juego no ya la simultaneidad de historias en espacios diferenciados que convergen tras clímax en la reunión de amigas, sino un manejo de espacios comunes que, al reunir a todos los personajes, hacen que todo explote. El capítulo 7 de la serie, Welcome to Bushwick a.k.a. The Crackcident (uno de los mejores momentos en las pantallas del 2012) es el ejemplo máximo del funcionamiento espacial de Girls, todos los personajes tienen su propia línea argumental que se origina en un punto cero de coincidencia espacio-temporal pero que se despliegan en diferentes sectores de la fiesta, hasta terminar en diferentes espacios (insólitos). Como todas esas líneas juntas no pueden convivir, estallan. Algunas se resuelven y por esto otras se destruyen, generando más conflictos entre personajes.


 

El último capítulo, como una verdadera serie de chicas, termina con un casamiento. Inesperado, por supuesto. En Girls todo funciona estructuralmente como debería, y por eso nos sorprende. Con la segunda temporada ya comenzada, no nos queda más que esperar hacia donde seguirá yendo esta gran serie.

Publicación: Febrero 2013

Título original: Girls
Origen: Estados Unidos
Año: 2012
Duración: 30 minutos Color: Color Formato: HD
Cadena: HBO
Creadora: Lena Dunham
Producción ejecutiva: Lena Dunham, Judd Apatow, Jennifer Konner, Ilene S. Landress
Fotografía: Jody Lee Lipes, Tim Ives, Matthew Santo.
Montaje: Shawn Paper, Paul Zucker
Música: Michael Penn
Reparto: Lena Dunham, Allison Williams, Jemima Kirke, Zosia Mamet, Adam Driver.
Fecha de estreno: 15 de Abril de 2012

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