Fortalezas, de Tomás Lipgot y Christoph Behl

Sin presentaciones previas, Fortalezas se lanza sobre cuatro situaciones que entretejen su desarrollo: el Hospital Psicoasistencial “José T. Borda”, la Unidad Penitenciaria  Nº 32, el Hogar de Ancianos “San José”, y el Hospital para enfermos de lepra “B. Sommer”. En cada caso una o varias personas ofrecerán retazos de sus vidas, oficiando de guías por cada uno de estos mundos de reclusión. El título adelanta o remata la paradoja  -tal vez central- que plantea el film: la fuerza que emerge en estos seres condenados a la reclusión. El documental observa el discurrir de sus vidas y cómo son necesariamente moldeadas por el encierro y la discriminación.

Con una dedicación casi de documentalistas etnográficos, Behl y Lipgot debieron preparar durante cinco años el terreno para la filmación, afianzando el vínculo con los protagonistas, y creando una relación que permita aflorar la naturalidad. En este sentido, Fortalezas toma como protagonistas a la personas y a su ambiente. El retrato de estos seres anegados y la fuerza que brota de ellos para alcanzar, en algunos casos, momentos de felicidad, potencia su sentido en la descripción de estos espacios de contención.

La ausencia de cualquier tipo de voz en off permite que el documental observe desde una óptica particularmente cercana. No hay distancias ni sentencias obligadas por una voz exterior ni omnisciente. Es en cambio, mediante el sonido directo, que los propios participantes cuentan lo que quieren acerca de su mundo. Esté acercamiento en bruto a sus vidas, podría provocar una visión demasiado patética de los personajes. Sin embargo, uno de los triunfos del film es lograr adentrarse en un tema emocionalmente comprometedor sin caer en lugares comunes ni apelar a golpes bajos. En este sentido, el caso del hospital para enfermos de lepra tiene una resolución diferente. A diferencia de las otras tres situaciones de reclusión que el film plantea, los personajes no ocupan un lugar preponderante en el plano. Para evitar que el espectador apoye demasiado su mirada en las marcas físicas de la enfermedad, los directores filtran esa mirada a través de un grupo de alumnos de una escuela secundaria que realiza una visita al hospital. Ellos son quienes dominan el plano, y esta presencia inocente permite escuchar realmente a los sujetos que viven allí, y que la observación sea efectivamente sobre su vida y no sobre su enfermedad.

Lipgot y Behl se muestran lúcidos ante un tema que requiere el equilibrio entre la puesta en evidencia y el patetismo, y para ello trabajan creativa y respetuosamente el dispositivo cinematográfico.

Publicación: Enero 2015

Dirección: Tomás Lipgot & Christoph Behl
Fecha de Estreno: 29 de abril de 2010
Producción: Tomás Lipgot
Fotografía: Marina di Raimondo
Cámara: Christoph Behl
Montaje: Christoph Behl y Tomás Lipgot
Sonido directo: Rufino Basavilbaso, Francisco Pedemonte, Tomás Lipgot, Germán Chiodi y Natalia Toussaint.
Sonido: Natalia Toussaint