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Carlos Losilla. Flujos de la melancolía

Flujos de la melancolía. De la historia al relato del cine, de Carlos Losilla

Flujos de la melancolía. De la historia al relato del cine
Autor: Carlos Losilla
Prólogo: Adrian Martin
Año: 2011. Páginas: 147
Origen: España
Editorial: Ediciones de La Filmoteca (IVAC)
Colección: Textos Minor

Puentes para la melancolía

“¿Godard contra Lynch? No. No se trata de eso”, con esta primera frase Carlos Losilla abre su libro. Flujos de la melancolía es un intento por vislumbrar de qué manera y con qué sentido Jean-Luc Godard (1930) y David Lynch (1946 ) se apropian de la concepción de lo melancólico. Para poder realizarlo, el autor divide su texto en dos partes, cada una de ellas dedicada a cada artista, y consuma una intensa reflexión sobre los escritos de Walter Benjamin, Giorgio Agamben, Gilles Deleuze, entre otros pensadores que han meditado sobre la problemática de la estética.

La elección de estos dos directores tiene un  motivo especial de ser: el primero es el padre de la Nouvelle Vague, uno de los principales referentes del cine moderno, el segundo uno de los artistas contemporáneos más incisivos. Lo que se propone el autor no es contraponerlos, sino, por el contrario, ponerlos en discusión y establecer ciertas relaciones existentes entre ambos más allá de la concepción estilística que cada uno pose sobre sus films.

Lo interesante es tratar de comprender el cruce que Losilla construye entre ambos: el fluir de la melancolía. Es decir, cómo en cada uno de ellos se hace presente la idea de lo melancólico, que no sólo tiene que ver con su noción habitual ligada a lo doloroso, sino, y aún más importante, comprender que despliega una línea vectorial, un puente hacia el futuro ya que posibilita la esperanza de un devenir mejor a partir del presente.

Así mismo, también es importante destacar que, por un lado, este anhelo de cambio tiende hacia la prosperidad de la humanidad, y por otro, hacia la propia Historia del cine haciendo hincapié en que ésta se encuentra en perpetuo movimiento, que no se trata de analizar sólo momentos clave que determinen avances, retrocesos o estancamientos, sino que se pueden superponer o convivir. Puede pensarse que esto mismo sucede dentro del film, porque ya no se trata de contar algún acontecimiento sino de destacar cómo se cuenta aquello que vemos representado en pantalla, haciéndolo fluir, dándole otro sentido al movimiento.

En la Primera Parte titulada “Sobre algunas imágenes de Jean-Luc Godard: melancolía de la historia”, Losilla se vale de episodios de Histoire(s) du cinema (1989-1998) y analiza la particularidad con la que este director moderno trabaja lo melancólico. El autor plantea que en estos films la melancolía puede visualizarse en la construcción de un relato que nunca deja de redimir la(s) Historia(s) tanto de la humanidad como la del cine: por un lado para “salvar” al mundo del olvido, para construir una memoria colectiva que nos ayude a reflexionar y a comprender lo que (nos) ha sucedido, y por otro, para despojar al cine de toda atadura, de todo orden y toda regla. Así Godard se hace cargo de llevar a cabo la misión de establecer un nuevo canal por el que sus imágenes puedan fluir, construyendo un nuevo relato en el que superpone imágenes, sonidos, planos que saturan el flujo narrativo de la pantalla, la fagocitan.  Juega con el tiempo, con el espacio, desarma y arma un universo particular para provocar una resurrección y ese “rescate sólo puede producirse simbólicamente, en el territorio de la imagen, y por lo tanto ésa es la única oportunidad disponible, la que aprovecha Godard como cineasta”[i].

En la Segunda Parte denominada “Sobre algunas imágenes de David Lynch: historia de la melancolía”, el autor plantea que este director en su film Inland Empire (2006) comparte el vagabundeo, el naufragio narrativo con Histoire(s) du cinema y a la vez se opone a ella ya que el rescate que Lynch hace de las imágenes trae consigo una nueva figuración sobre lo melancólico. Este artista pone en cuestión el sentimiento de melancolía como motor movilizador del relato llevándolo al límite, es decir, pone en duda aquella melancolía histórica que la Nouvelle Vague inventó respecto al cine clásico. Ya no se trata de representar la ausencia sino que esa falta se rellena reactivando el proceso histórico, provocando una doble melancolía, exorcizando el cine, saturando su propia memoria hasta desbordarla y rejuvenecerla. Para Lynch resulta imposible establecerle al inconsciente un cierto orden y por tal motivo no tiene la pretensión godardiana de recuperar la imagen sino, por el contrario, intenta “denunciar su soledad y celebrar su desaparición”[ii]. En Inland Empire todo se desdobla, se ramifica, se duplica para darle sentido a otra realidad y lograr la idea posmoderna de fragmentación a partir de la sensación de estar en muchos lugares a la vez con el motivo de aniquilar la legibilidad del relato hollywoodiense. Lo que Lynch propone es la destrucción para lograr el surgimiento de algo nuevo por eso su obra “es una lucha continua por preservar la forma humana en el proceso de su descomposición. O, simplemente, por preservar algún tipo de orden en el caos de la contemporaneidad”[iii]

Si bien Flujos de la melancolía… establece interesantísimas respuestas sobre el llamado cine moderno y el contemporáneo, a su vez, constantemente incorpora preguntas que dejan el camino abierto para nuevas interpretaciones y análisis. Como bien explica el autor al finalizar su libro: ya no se trata de limitar ni al cine ni las interpretaciones que podamos hacer de él, sino de dejar al descubierto la tensión.

Otros libros del autor:

El cine de terror, una introducción. (Ed. Paidós Ibérica, 1993)
Taxi Driver/Johnny Guitar. (1997)
La invención de Hollywood o como olvidarse de una vez por todas del cine clásico (Ed. Paidós Sesión Continua, 2003)
En busca de Ulrich Seidl (Ed. Festival Internacional de Cine de Gijon, 2004)
El sitio de Viena: Huellas de Fritz Lang (Notorious Ediciones, 2007)
La invención de la modernidad (Cátedra, 2012)

Notas

[i] Losilla, Carlos “Flujos de la melancolía. De la historia al relato del cine”, 2011, pág 29.

[ii] Idem, pág 81.

[iii] Idem, pág 91.

Publicación: Enero 2012
Carlos Losilla