CICLO DE CINE

La Flor de Mariano Llinás en la Sala Lugones

La Flor de Mariano Llinás
Del viernes 21 de septiembre de 2018 al lunes 08 de octubre de 2018
Sala Lugones - Teatro San Martin
Avda. Corrientes 1530, Ciudad de Buenos Aires.

Tres proyecciones de La Flor, el monumental largometraje del realizador Mariano Llinás,rodado y editado a lo largo de diez años. El film tuvo su lanzamiento en la última edición del Bafici –donde resultó ganador del Premio a Mejor Película de la Competencia Internacional– e inició su carrera internacional en los prestigiosos festivales de Locarno, Toronto y Nueva York.
De catorce horas de duración, La Flor será exhibida en su formato de tres partes durante tres fines de semana consecutivos. Las proyecciones de La Flor se suman a su vez a la retrospectiva que el CTBA le dedicó al grupo teatral Piel de Lava, parte esencial en la concepción del film, y coinciden con las funciones de Petróleo, la obra más reciente del grupo, en el Teatro Sarmiento.

La Flor es la máxima expresión del film fleuve: una década de producción, cuatro actrices, tres continentes, seis capítulos, catorce horas.
Una notable y loca proeza, la película de Mariano Llinás es un particular logro en el cine latinoamericano y una de las películas más épicas y exuberantes del año. Trabajando nuevamente fuera del mainstream con un grupo de talentosos colaboradores de las comunidades cinematográficas y teatrales argentinas, Llinás lleva aún más allá su interés por las narraciones cinematográficas radicales exhibida anteriormente en Historias extraordinarias (2008).

(…) La Flor está impulsada por el carisma y el talento de sus cuatro protagonistas, Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes, quienes se reinventan en cada uno de los capítulos de la película, cada uno de ellos maravillosamente realizado y adoptando géneros y estilos completamente diferentes” (Andréa Picard, Festival de Toronto).

“Con sus catorce horas de duración (quizás la película de ficción más larga de la historia del cine sin contar las experimentales), La Flor es pura épica, el deseo transformado en cine, la pasión por contar historias y, a la manera de Las mil y una noches, intenta ser una suerte de Scheherezade que eduque al ‘soberano’ espectador con sus fantásticas aventuras y lo vuelva más humano, más libre, más ávido de conocimiento. También, como le sucedió a la narradora de aquellas historias, La Flor puede ser vista como la historia de una mujer (en este caso, cuatro) que entretuvieron, humanizaron y engañaron a un rey persa durante diez años para dar como resultado una obra conjunta y un pase de magia cinematográfico que nos fascinará por muchos, muchos años” (Diego Lerer, Micropsia).

Palabras del director

Para todos los que participamos de su fabricación (las actrices del grupo Piel de Lava, las personas que integramos El Pampero Cine, pero también un sinfín de aliados que nos acompañaron en forma esporádica a lo largo de todos estos años), La Flor fue, más que una película, una suerte de época en nuestras vidas.

En lo que a mí respecta, puedo decir que fue una época maravillosa, y si algunos comentaristas han calificado de Epopeya su ejecución, tengo para mí que pocas epopeyas han de haber sido más gozosas para quienes las llevaron a cabo. Fueron diez años de misterio y de riesgo, pero también de sentir como pocas veces el vértigo del amor y la amistad, como sólo es capaz de manifestarse en un grupo de personas que buscan desaforadamente lo mismo, y están dispuestas a dar lo que haya que dar con tal de conseguirlo. Esa alianza sucedió de igual manera en el aspecto psíquico y en el físico, y las complejas fantasías de la trama del film no fueron más asombrosas ni más imaginativas que los infinitos viajes, trampas y audacias que hicieron falta para llevarlas a cabo. Audacia: acaso sea esa la palabra que mejor define nuestro experimento. Una audacia alegre, embriagada, dominada por una anacrónica voluntad de absoluto.

Y aquí hay una cuestión: ¿Qué hacer con el resultado de semejante empresa, con esas catorce horas enciclopédicas, en tiempos en los que la proyección cinematográfica parece obligada a reducirse a su mínima expresión, en un mero oropel obsoleto que precede al momento fatal en el que las mercancías cinematográficas encuentran su destino en las pequeñas pantallas táctiles de los teléfonos o en las codificaciones líquidas del streaming? ¿Qué como única salida, aquello que mejor nos sale: la elegante desobediencia. Convertir a nuestra Flor en un objeto díscolo, que se niegue a ser un divertimento de living o un electrodoméstico, que rechace la imperiosa exigencia de ser una cosa que esté siempre disponible para combatir el aburrimiento de los adormecidos y los cómodos. Convertir a nuestra Flor en una cosa que sólo se ve cuando se proyecta; una cosa que sólo se ve cuando los astros se conjuran y la sala en penumbras y la gran pantalla están dispuestas al ritual, y de algún lado aparecen algunos dispuestos a juntarse a verla.
En otras palabras, aquello que hasta no hace mucho era conocido como ir al Cine.
No habrá Estreno para La Flor: No habrá una ocasión particular y primera en la que se inaugure el objeto, y en la que se invite a todos, y en la que vengan los fotógrafos y los periodistas para hablar de ella todos a un tiempo
durante algunos días para enfrentar después dócilmente la pendiente de la invisibilidad y el olvido. No existirá esa fiesta: habrá proyecciones.
No se estrenará nunca, y cada proyección habrá de ser un Estreno, y cada vez el entusiasmo habrá de ser el mismo, y otro a la vez. No habrá dos veces iguales: cada proyección será una aventura.
Declarado nuestro propósito, ningún lugar aparece más adecuado para inaugurar nuestra trashumancia que la Sala Leopoldo Lugones, el lugar en donde todos nos hemos formado como espectadores de cine, y a la que la Ciudad le debe el hecho de ser una de las grandes capitales cinematográficas del mundo.
Desde ese décimo piso se defiende la bellezade las imágenes con un fervor y un compromiso que no he encontrado en mis largos peregrinajes por los cinematógrafos de Europa y América del Norte. La Lugones es única. Es un honor y un privilegio ser recibidos allí.

Están, como siempre, todos invitados.

Mariano Llinás
Agosto, 2018

LA FLOR
Argentina, 2018
807 minutos (sin intervalos)
DCP / Color y Blanco y negro
Dirección: Mariano Llinás.
Fotografía y cámara: Agustín Mendilaharzu.
Montaje: Alejo Moguillansky, Agustín Rolandelli.
Sonido: Rodrigo Sánchez Mariño.
Música: Gabriel Chwojnik.
Arte: Laura Caligiuri, Flora Caligiuri.
Vestuario: Carolina Sosa Loyola, Flora Caligiuri.
Asistente de Dirección: Agustín Gagliardi.
Productora: Laura Citarella.
Una producción El Pampero Cine y Piel de Lava.
Con el apoyo de Hubert Bals Fund, Visions Sud Est, Turner International, Universidad del Cine, Mecenazgo Cultural.
En alianza con Florencia Juri, Argentina Cine y Proa

Protagonizada por 
Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa, Laura Paredes

Sinopsis:
Seis relatos: cuatro que empiezan y no terminan, un quinto que sí lo hace y un sexto que acaba sin comenzar.

HORARIOS

Parte 1
A las 14 y 19 hs. Viernes 21, sábado 29 de septiembre y sábado 6 de octubre  

Parte 2
A las 17 hs. Sábado 22, domingo 30 de septiembre y Domingo 7 de octubre

Parte 3
A las 17 hs. Domingo 23 de septiembre, lunes 1° y lunes 8 de octubre