Dialogamos con el director de Niñato, ganador del premio principal del BAFICI 2017

Adrián Orr: «Fue jugar con las herramientas del cine para construir la película que yo quería hacer»

Entrevista a Adrián Orr, por Karina Korn

Niñato (2017), primer largometraje de Adrián Orr, fue galardonado con el premio a la mejor película en la categoría de Competencia Internacional en la última edición del BAFICI. Luego de la premiación tuvimos la oportunidad de conversar con el director sobre su película, el «otro cine español» y la crítica cinematográfica.

Oriundo de Madrid, Adrián Orr es licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y egresado de la Escuela de Cine de Lisboa. A lo largo de su carrera se desempeñó como asistente de dirección de diversos films y dirigió tres cortometrajes: Las hormigas (2007), De caballeros (2011) y Buenos días, resistencia (2013). Actualmente Orr se encuentra trabajando como asistente de dirección en la última película del director español Lois Patiño.

Niñato (2017), su ópera prima, puede ser considerado una ampliación de los temas ya abordados en su su corto Buenos días, resistencia (proyectada en el BAFICI 2013), en el cual un padre despierta a tres niños para llevarlos al colegio. Este documental ficcionado —o ficción con componentes de documental— retrata con ternura las relaciones familiares en un contexto de fragilidad económica. A lo largo del film vemos como David, padre soltero que vive en la casa de su madre, lucha por mantener a su familia al mismo tiempo que persigue su sueño de vivir del rap. Filmado con cámara en mano, Niñato es una película que documenta las pequeñas hazañas y desafíos de la paternidad.

¿Qué significa el término «niñato» que da título a la película?

Tiene varios significados. En España «niñato» puede ser un alguien que no ha madurado lo suficiente o un niño malo. A David le decimos así desde que lo conozco, cuando tenía 16 años, tiene que ver con su cara de niño, su tono de voz y forma de hablar. David usa ese nombre como rapero porque es, justamente, un músico que nunca va de tipo duro. Creo que le gusta la ambigüedad en su nombre.

¿Por qué decidiste ampliar algunos de los temas abordados en tu cortometraje Buenos días, resistencia?

La familia me interesa porque es el primer núcleo social que tenemos, mis cortos son todos sobre las relaciones de grupo. En este caso me atrae la familia de David porque va más allá de los lazos sanguíneos, él no es padre de los tres niños pero en su día a día hace como si lo fuera. En el corto se planteaba de forma más sutil que el largo, ahí David levantaba a los niños para llevarlos al colegio pero no se concretaba en nada. El largo es una forma de definir quiénes son, cómo son y cómo se relacionan, porque esa familia tiene una forma de relacionarse bastante especial. Niñato tiene una empatía con los niños que no tiene cualquier padre, por eso en cierta manera es un adulto que no ha dejado de ser un niño. Me interesaba trabajar esa línea de David queriendo ser un adulto sin serlo del todo y a la vez enseñándole a los niños cómo madurar, cómo ser autónomos y pensar por sí mismos. Él los motiva a pelear por sus sueños, incluso cuando sabe que los suyos son difíciles de alcanzar ya que de la música no va a poder vivir. Me gustaba mucho cómo se crea esa dicotomía entre David padre y David adolescente que todavía quiere llevar a cabo su sueño.

Cuando vi la película me dio una impresión de opresión, la casa se la percibe pequeña para la cantidad de personas que viven en ella, además este efecto se acentúa debido a los planos cerrados.

No fue mi intención dar sensación de opresión. Una de las cuestiones que más me costó en el corto, y después en la película, fue encontrar la distancia justa para filmar a la familia. Todo lo filmé con una lente fija y buscando el sitio para ubicarme lo suficientemente cerca como para generar empatía con ellos, pero tampoco quería estar demasiado cerca. Hay varios planos medios y cambios de foco. Intenté siempre respetar la coherencia de la mirada, cuando empecé a filmarlos de una manera lo más coherente era seguir así. Incluso cuando probé con planos más abiertos en el montaje no funcionaba, parecía la mirada de otro.

¿La película tenía un guión previo a la filmación o este surgió del proceso de montaje?

Después del corto, cuando me di cuenta que podría hacer una película con Niñato, lo que hice fue juntarme con uno de mis mejores amigos (que también conoce bastante bien a David) y estuvimos una semana pensando escenas que podríamos filmar de su vida. Escribimos una escaleta con una estructura narrativa de cómo podría desarrollarse la película, siempre teniendo en cuenta el paso del tiempo, ya que desde el comienzo fue una película pensada para rodar en cuatro o cinco años. Al final la película contó con secuencias que fueron tal cual las habíamos pensado en la escaleta pero en general la mayoría aparecieron mientras se iban rodando.

La película fue rodada durante cuatro años, sin embargo, el paso del tiempo se muestra de manera muy sutil, el único cambio evidente que percibimos es el crecimiento de los niños.

Filmamos siempre en otoño e invierno para lograr una continuidad lumínica y de vestuario, de esa forma los saltos temporales no fueron tan evidentes. Cuando conseguía una secuencia buena tenía que pensar cuales podían ir alrededor de ella para mantener esta continuidad temporal de David, que es la de un presente continuo. Para poder mantener el presente continuo de David no podíamos saltar de tiempo constantemente. Intentamos mantener la consciencia del paso del tiempo de una forma más sutil, hay uno más fuerte al principio y otro al final, pero entre medio notas que el tiempo está pasando pero no sabes cuánto. Los niños viven de una forma muy distinta el tiempo, cada tres meses cambian físicamente y aprenden a hacer algo nuevo. Había que matizar esos cambios físicos y aprendizajes para que el final con el rap de Oro y el cambio físico de las niñas -que es más evidente que el de Oro- sintieses que hay un paso en el tiempo y que los niños han aprendido y cambiado y cómo eso se relaciona con David. Había más secuencias buenas con los niños y David que no incluimos justamente para matizar estos cambios.

Entrevista a Adrián Orr, por Karina Korn

¿Como cuáles?

Había otra escena, que habíamos montado en un principio pero luego quitamos, en la cual David está fregando los platos y los niños —aún muy pequeños— jugaban al escondite. Yo filmé como Luna se escondía y Oro y Mia preparaban unas almohadas tapadas con el edredón. Cuando eran más niños se ve que se escondían mal, se tapaban con una manta y como ellos no veían nada creían que nadie los veía a ellos. Entonces jugaron a hacer eso, poner almohadas y esconderse en otro sitio. David cuando entró pensó que otra vez se habían escondido mal entonces empezó a decir «¿dónde estáis? que los voy a pillar» y cuando se dio cuenta que eran almohadas se quedó flipando, era la primera vez en su vida que los niños lo habían engañado jugando al escondite. David de repente se da cuenta que los niños no son tan niños. Esa escena contaba muy bien la madurez de los niños pero la quitamos por una cuestión de ritmo y porque había otra parecida

Hay otra en la cual los niños van solos a comprar a una tienda y le dan mal el vuelto a Oro. Los tres salen y cuando están a medio camino Oro le dice la Mia y a Luna que le faltan dos euros. Ellos vuelven a la tienda y la cajera replica que le ha dado el vuelto bien. Oro supone que se le habrá caído y comienzan a buscarlo. Al final no lo encuentran y vuelven a casa en plan «hemos perdido el dinero». Entonces Oro dice «no se lo digais a David que me va a regañar». Es la primera vez que le dan una tarea de mayor y le sale mal. Luego lo que pasó es que Oro tenía las monedas en el bolsillo y se dio cuenta mucho más tarde. Era una secuencia muy potente que estaba rodada en un plano secuencia de seis minutos. Esa fue de las últimas escenas que quitamos ya que a nivel de ritmo pesaba demasiado.

Una de las escenas que más me gustaron fue la de Oro rapeando en la ducha, en el Q&A mencionaste que fue él quien te pidió que lo filmases haciendo eso.

Creo que alguna vez yo le había propuesto como una de las opciones, porque yo hablaba con ellos en plan «mira, me interesa grabarlos así o asa». Ese día, no sé por qué, no lo grabé mucho en la casa. Oro me dijo de filmarlo en lo ducha y lo hice. Él comienza a rapear la canción de David y lo hace muy bien. Lo difícil fue encontrar el sitio donde ponerla para que tuviese el peso que puede tener, porque un plano cuenta en la suma del que le precede y el que le sigue. No es el plano en sí, aunque el plano sea largo y sucedan varias cosas, para mi siempre el montaje y la cámara crean algo, no es simplemente ilustrar. Cómo tu miras esa familia y cómo te lo están contando crea algo. Fue jugar con las herramientas del cine -documental o de ficción, para mi son iguales- para construir la película que yo quería hacer.

¿Cómo fue la experiencia de filmar solo?

Tiene cosas buenísimas y otras malas. Cuando trabajé como asistente de dirección en otras películas se dieron momentos muy lindos mientras filmamos y era bueno poder compartirlos. Cuando filmé mi corto a veces fui con sonidista y fue raro, los niños se distraían mucho con el micrófono y me limitaba mucho en cuanto movimientos de cámara porque el espacio era muy pequeño. La relación con lo que tu filmas no es que sea mejor o peor sino diferente. Es muy cómodo filmar solo y me dio otra libertad porque podía decidir cuando ir, incluso ir y tal vez no filmar nada. Si no hubiese sido así mi película hubiese costado un millón de euros. El presupuesto no daba para pagar al equipo técnico ni para pensar esto como una ficción en la que yo podía escribir un guión para ser rodados en ocho semanas. Fue usar las limitaciones para convertirlas en virtudes... fue una cosa pequeña que fue cogiendo forma según el tiempo iba pasando.

¿Cómo fue la recepción del público?

Este es el segundo festival en el que hemos estado, el primero fue Visions du Réel. El público de Visions es más de la industria y recuerdo buenos comentarios tanto de compañeros directores como de los programadores. Aquí en Buenos Aires también ha sido muy bueno, mucha gente se quedaba después de la película para escuchar el Q&A. Me han llegado feedbacks positivos. Me imagino que habrá gente a la que no le gustó la película y no me lo dicen, es normal, a mi también hay muchas películas que no me gustan y no voy al director a decirle «tu película vale mierda».

¿Y las críticas periodísticas?

Leí una sola mala y después no quise leer ninguna, sea positiva o negativa. El corto que hice solo tuvo buenas críticas, porque los cortos si no gustan directamente no se escribe porque no les parecen interesantes. Ahora, al ser una película premiada parece que es más fácil criticar —para bien o para mal— porque estás en un festival que te expone y eso es parte del juego. Tendré que acostumbrarme a las críticas, no me parece incorrecto mientras que sean serias e intenten pensar que ha intentado hacer el director y porque no ha funcionado. Como público es igual, tu vas un día al cine y ves algo y de repente dices «no me interesa nada» y tal vez la ves unos años después y cambias de opinión. Quizás la primera vez no conectaste para nada porque estabas cansado o con la cabeza en otro sitio. Me acuerdo que la primera vez que vi una película de Albert Serra me dije «qué lento, qué aburrido», pero me llamó la atención lo suficiente como para volver a verla y la segunda vez me pareció una obra maestra. Depende de cuantas ganas tengas de verla, de cuanto hayas oído, de lo que dijo tal crítico... todo es muy subjetivo y depende del momento en el que se ven las películas. Normalmente un festival no es el mejor contexto para ver films, la gente ve muchos seguidos y eso no deja tiempo de pensar y reposar.

¿Viste alguna película durante el BAFICI que te haya llamado la atención?

No ha sido el mi mejor festival para ver películas debido al jetlag y el cansancio. Las que más me han interesado son Happy Times Will Come Soon de Alessandro Comodin y La disco resplandece de Chema García Guevara. Mimosas ya la había visto y también me gustó bastante. La de Comodin me intrigaba mucho verla, su película anterior, L'estate di Giacomo, tiene un poco que ver con la forma de filmar que tengo yo en Niñato, o por lo menos me influenció bastante a la hora de hacerla. Está muy bien filmada, es una película más críptica que la anterior, juega con los tiempos y el misterio, por lo cual me pareció muy atractiva. Las que más ganas tenía de ver eran Estiu 1993 y Viejo calavera, pero ya las habían pasado cuando llegué.

¿Cómo ves el panorama del cine español?

A nivel apoyo institucional fatal, pero a nivel de talento y creatividad lo veo mejor que nunca. Hay una generación de jóvenes directores que saben rodar con muy poco y sacan películas muy interesantes. Mimosas es casi una superproducción alternativa de cine independiente. En Francia esa película hubiese costado tres millones de euros y Felipe [Lage] y Oliver [Laxe] la han conseguido hacer con un tercio de eso o menos. Está Albert Serra, Lois Patiño, Fernando Franco... gente joven que con más o menos apoyo institucional consiguen hacer cine nuestro e ir creando un camino de lo que mucha gente llama «el otro cine español». En realidad deberíamos dejar de ser «el otro» porque es parte del cine español, lo que pasa es que a nivel periodístico se habla de esa manera porque se le ha dado la espalda a este tipo de películas. Se apoya poco y luego es el cine que más viaja y el que va a los festivales. Oliver gana en Cannes un premio y más o menos le da igual a todo el mundo, Serra gana en Locarno pero tampoco se lo sigue mucho y la televisión española no compra ninguna de esas dos películas. Tiene que cambiar algo para que este «otro cine español» sea parte del cine español. Hay buscar la forma de que haya medios para todos porque todos representamos a la cultura española.

¿Tenes un nuevo proyecto fílmico en mente?

No, acabé Niñato hace tan poco... terminé la posproducción hace un mes. Me apetece filmar en Lisboa, desde que estuve estudiando allí me quedé con ganas de hacer algo en esa ciudad porque siento que es algo muy cercano. Luego hay una pequeña historia que me interesa en el sur de España, en Murcia, de una mujer que vive rodeada de hombres... pero bueno, hay que trabajar, no lo he pensado en realidad. Ahora estoy como asistente y colaborador en una película de Lois Patiño, no tuve mucho tiempo de parar y decir «venga, vamos a pensar en algo nuevo». Tengo esas ideas porque las tengo hace tiempo, van creciendo cuando tengo ratos libres pero nada firme.

¿Podrías contarme algo sobre la película de Patiño?

No tiene título todavía sino uno provisional que es Art Noir [Nota: con posterioridad se anunció que se titulará Tempo vertical]. Es una película muy interesante con meigas, que son brujas gallegas. Empezamos a rodar hace un par de semanas. Para mí, que como asistente de dirección siempre trabajé en películas más industriales, colaborar con Lois que es mi amigo va a ser divertido.

Entrevista realizada el 4 de mayo del 2017 en Buenos Aires, Argentina
Publicación: Septiembre 2017

Niñato
2017. España. 72 minutos.
Director: Adrián Orr 
Guión: Adrián Orr
Fotografía: Adrián Orr 
Sonido: Eduardo Castro
Edición: Ana Pfaff 
Productora: New Folder 
Intérpretes: David Ransanz, Oro Ransanz, Mia Ransanz, Luna Ransanz 
Estreno en Argentina: 23 de noviembre de 2017 (Zeta Films)