Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

La Flor (Primera Parte) de Mariano Llinás: Diálogo con el público

La Flor (Primera Parte) de Mariano Llinás: Diálogo con el público

Como culminación de su gira de exhibición por Argentina, se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata la muy esperada primera parte de La Flor de Mariano Llinás. El evento contó con la presencia del director del film, el equipo de producción y las protagonistas del film, las Piel de Lava. A continuación reproducimos la presentación y el diálogo posterior con el público.

PRESENTACIÓN

 

DIÁLOGO CON EL PÚBLICO

¿Qué te llevó a mezclar de forma tan radical los géneros cinematográficos?

Mariano Llinás: Cuando empecé a trabajar con las chicas tuve la corazonada que con ellas se podía hacer un tipo de intensidad cinematográfica a la cual yo me había desacostumbrado, tanto como director y como espectador.  Un tipo de intensidad cinematográfica «como las de antes». Busqué una película que en alguna medida pusiera a prueba eso.

¿Cuáles son las particularidades de un rodaje de siete años?

Elisa Carricajo: Fue un proceso de siete años, pero todas las historias son diferentes y fueron filmadas en momentos diferentes. Esa decir, no fue un único proceso actoral, sino que fueron varios. Pero sí fue un proceso de trabajo de conjunto, no solamente actoral. Fue una experiencia grupal de siete años, con muchas particularidades en la construcción de lenguaje.

La película tiene un uso particular del fuera de foco y los planos bastante cerrados en varias partes de esta primera parte. ¿Hay alguna decisión particular al respecto?

Mariano Llinás: Hay dos situaciones diferentes. La película está filmada en dos formatos. El primer episodio, el de las momias, está filmado en MiniDV, el sistema con el que filmamos tanto Historias Extraordinarias como todas las películas anteriores. El video no era muy bueno, tuvimos que alejar a los personajes del punto de cámara porque no se podía manejar la profundidad de campo. Hubo que hacer eso para que quedase medianamente bien, de tal manera que se pudiese dotar a la imagen de una densidad que hiciese que no mandara lo pésimo del formato.

Cuando empezamos a utilizar otra cámara digital, la Canon, la cual tampoco tiene mucha profundidad de campo, aún estábamos aprendiendo a utilizarla.  Nos permitía tener mayor profundidad de campo sin ser una cagada, pero seguíamos filmando como con la cámara anterior, por lo que tal vez algo quedó un poco fuera de foco. Pero esto también es una cuestión de gusto. Las partes que siguen van normalizando los focos. Es una cuestión que tiene que ver con la posibilidad de elegir y definir dentro del plano, contrariamente a lo que recomendaba Bazin, de generar una dirección muy precisa de qué es lo que se narra dentro del cuadro. Es decir, no trabajar con el famoso y célebre plano secuencia con profundidad de campo. Pero es una cuestión de gustos en ese sentido.

Las canciones. Pimpinella. Leonard Cohen. Rimbaud. 

 

Deseaba preguntarles sobre las dos acepciones de «género». Por un lado género cinematográfico, y por el otro lado género relacionado con lo femenino, sobre lo cual hay un gran debate en estos momentos. Los dos episodios son de género cinematográfico y a la vez de género «femenino».

Elisa Carricajo: Estos dos primeros episodios son solo una parte de la película, falta todo un desarrollo en los siguientes episodios, en los que se siguen desarrollando los géneros cinematográficos. Y creo que además se sigue abordando el tema del género, en tanto que hay mujeres heroínas. Es algo que genera el guión, tal vez sin proponérselo, sin tematizar el género. La película empieza a plantear la posibilidad de un lugar de la mujer diferente. Esto está puesto en tema, sin que necesariamente se hable de esa temática. Pero no sé si hubo una intencionalidad, simplemente fue algo que fue desarrollándose.

Mariano Llinás: Los géneros cinematográficos sin duda fueron un punto de partida para la exploración de la película. La idea de la película, como se cuenta al comienzo, es trabajar también la idea del retrato, como un film puede ejercer el retrato sobre cuatro mujeres. Y una herramienta para llevar adelante ese retrato es la ficción. Esa es la premisa de la película. En ese sentido los géneros son formas de llevar adelante esos retratos. La idea es que las chicas hicieran cosas e ir viendo qué se desprendía de eso.

Si en la película se cuela algo del orden moral respecto a los debates de género que están hoy en debate, nunca nos sentamos a hablarlo, pero es un tema que charlamos todo el tiempo. Imagínense que además de ellas, la inmensa cantidad de nuestro equipo son mujeres. Y también estamos algunos hombres,  que somos también conversadores. Así que los temas de género aparecían constantemente, pero no al momento de pensar los guiones.

Pero viendo la película hecha, el rol de los hombres es penoso. Y si pienso toda la película, eso es una constante. Hay un solo personaje que parece que es el hombre lindo de la película. Edgardo (Castro), pero que ya se encargó de desmentirlo en su propia película [risas]. El resto de los personajes masculinos de la película son muy penosos.

Pero eso no lo puedo explicar. Obviamente no es que hubo una bajada del “matriarcado cuádruple” que dijese “los hombres tienen que ser una cagada”. No, fue algo que fue surgiendo, supongo que compartimos con ellas la idea que la mayoría de los hombres son un grupo completamente repugnante.

Pero entre los personajes femeninos también hay personas malas…

Mariano Llinás:  En el episodio 2, todos los personajes son oscuros, todos sufren. Esto es nuevo para mí. Ellas ya lo habían hecho en sus obras, pero yo nunca había filmado el sufrimiento. Siempre hice películas gozosas, pero nunca había filmado a nadie sufrir. Y nunca había filmado el mal. Pero en esta parte había que probar temas nuevos. En este episodio aparece el mal muy fuertemente y todo el mundo sufre.

¿Por qué te interesa contar historias que no cierran?

Mariano Llinás:  Tiene que ver con un gusto por la ficción y un rechazo con una forma de ficción que es la parábola. En general el cierre suele tener que ver con el apólogo. Es una forma en que las historias se justifican por su final, que es lo que las rige. Algo de eso las vuelve mercancía. Mi intención fue plantear la metaficción como una cosa indómita.

¿Por qué tus películas son tan largas?

Mariano Llinás: Tiene que ver con la cantidad de cosas que pasan en ellas, o por lo menos espero que tenga que ver con eso. Hay personas que hacen muchas películas en poco tiempo, como Matías Piñeiro. Películas chicas, de manera muy frecuente. Yo prefiero hacer menos películas, pero más largas. De pronto las películas de Matías tienen una misma cantidad de pruebas, juegos o intenciones que las mías, pero él las va estrenando más seguido.

Tal vez una explicación es que me gusta más filmar que estrenar. Entonces trato de estirar lo más posible la filmación y dilatar lo más posible el momento del estreno. Me gusta mucho más estar filmando, y lo digo con todo el cariño, que estar acá. La filmación es un placer absoluto.

Para todo el mundo el tema de la duración parece ser muy importante. Pero para mí no es un tema, las películas duran lo que tienen que durar, tengo una relación diferente con eso.

¿Los episodios fueron filmados en orden cronológico?

Mariano Llinás: Sí, pero con algunos pequeños trucos. Algunas escenas de los primeros episodios fueron filmadas este año. Pero la idea es que esa acumulación, ese cansancio, fueran parte de la película.

¿Para cuándo la próxima parte?

Mariano Llinás: Quedan dos partes más. Está casi todo filmado. La idea es ver todo junto, esto es una excepción. Pero pensábamos que ya era tiempo de empezar a mostrarla.

Diálogo realizado el 23 de noviembre de 2016 luego de la proyección «sorpresa» de La Flor en el marco del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata.

Registro y edición: Sebastián Santillán

Publicación: Enero 2017
La Flor Mar del Plata