VIOLA, de Matías Piñeiro

La palabra clara para la marcha: mañana nada habrá/acá

Viola, de Matías Piñeiro

¿Qué es amor? no un bien futuro
lo presente está seguro
incierto lo porvenir.
Dame un beso, por tu vida
mira que la edad florida
poco tarda en sucumbir”
La noche de reyes, de William Shakespeare


Viola, la segunda parte de una serie de Shakespereanas1 que Matías Piñeiro comenzó con Rosalinda, viene a revertir esa frase de Chaplin que decía algo así como que la vida es una tragedia si se la mira en primer plano y una comedia si se la mira en plano general. Esto sucede porque la comedia en Piñeiro no es una cuestión de tamaños de plano sino de ritmo y punto de vista.

Tomando como punto inicial la comedia shakespereana, Piñeiro hace un recorrido por la historia del cine y el teatro para trabajar una película que existe siempre en el presente. Sus personajes nunca terminan de creer en el pasado o en el futuro, salvo para generar especulaciones acerca de lo que conformará su próximo presente. “Sabrina NO me quierele hace repetir una y otra vez Sabrina a Agustín, en presente. No importa si lo quiso, o lo querrá más adelante, lo importante es que ahora no lo quiere. Durante otra escena, Cecilia2 genera una intriga a partir de cómo convencer a Sabrina de que cambie sus ideas sobre el amor y el deseo, y luego, cuando cambiamos de personaje focal hacia Viola (María Villar) esta situación ya no continúa, porque deja de ser parte del presente para volverse pasado y futuro. Todo el presente va de la mano de la especulación, una especulación que no traspasa las escenas donde se trama. El trapaso pertenece a un futuro, que puede aparecer evocado pero que nunca se materializa.

El trabajo plano a plano también confirma la postura sobre el presente. No tiene que ver con la lógica plano/contraplano sino con la exploración de las formas de relatar la simultaneidad de presentes de los personajes y darles así autonomía. Unificados por el diálogo, los planos de cada chica nos recuerdan que si bien hay alguien que monopoliza la palabra, no monopoliza el presente de la acción. Existe una simultaneidad de puntos de vista.

Viola

Esta cuestión de planos, ritmo, lenguaje y secuancialidad tiene un recorrido que puede leerse desde la Historia del cine. En Nuestra Música, Godard (Él mismo en plano, cuerpo y voz) dice que al ver un plano y contraplano de Ayuno de amor (His girl friday, Howard Hawks, 1940) es claro que estamos frente a la repetición de una misma imagen (espejada). Tiene que ver con un género como la screwball, que aparte de tener esos elementos, es a la comedia de enredos shakespereana y a 1940 lo que Piñeiro es a la screwball y a su tiempo, el 2012. Todos plantean la comedia en cuestión de ritmo, sólo que entre Hawks y Piñeiro están Rohmer y Rivette, pasos intermedios hacia un ritmo más descontracturado y una nueva forma del enredo amoroso.

Este acercamiento a la Historia de la comedia de enredos y las funciones de los personajes -y sus intercambios- queda plasmado en el uso de este fragmento de la obra de Shakespeare, Como gusteis, que recita Cecilia/Viola/Rosalinda: “no es costumbre que la dama haga el epílogo, pero no es más apropiado que ver al hombre en el prólogo”. No hay costumbres, porque gracias a todo lo anterior ahora existen solo libertades narrativas. Piñeiro puede meterse hoy en el universo femenino, mañana en el masculino y luego en cualquier otro porque estos universos solo existen en la tradición de su anterior representación. Cuando se conoce todo sobre estas tradiciones -comedias de género y sus representaciones- se pueden tomar algunos elementos, dejar otros, intercambiarlos, o lo que sea, para construir algo nuevo.

Piñeiro es la evolución de la comedia shakespereana no sólo porque pasó de lo masculino a lo femenino sino porque entendió este proceso anterior y supo liberarse con él, no de él. No me sorprendería que en la próxima película sean los chicos los que se disfracen de chicas, porque no existen diferencias entre chicos y chicas sino entre personajes representables. También existen las nuevas formas de amor que se desprenden de la educación sentimental de los cinéfilos (Hawks y Rohmer a la cabeza), pero existen siempre en el presente. Y las formas del amor son, al fin de cuentas, de lo que trata todo esto.

1) Hago referencia a lo Shakespereano como algo que inventó Piñeiro y no como el adjetivo que responde a “lo shakespereano”.

2) Cecilia interpreta en la puesta de Noche de Reyes que se hace en la película el personaje de Viola, mientras María Villar representa a Viola en la película.

Publicación: Mayo 2013

Título original: Viola
Dirección: Matías Piñeiro
Guión: Matías Piñeiro
Producción: Melanie Schapiro y Agustina Costa
Fotografía: Fernando Lockett
Montaje: Alejo Moguillansky
Sonido: Dana Ale, Emilio Iglesias, Francisco Pedemonte, Mercedes Tennina
Música: John Aylward y Julián Tello
Reparto: María Villar, Agustina Muñoz, Elisa Carricajo, Romina Paula y Gabi Saidón

Este es el trailer del film