TRÁIGANME LA CABEZA DE LA MUJER METRALLETA, de Ernesto Díaz Espinoza

¿Quién es esa chica?

Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta, de Ernesto Díaz Espinoza

Empecemos por ponerle un poco de onda setentosa a nuestra nota. Julio Iglesias, al pensar en una mujer, probablemente le diría: “Voy a perder la cabeza por tu amor/ porque tú eres agua, porque yo soy fuego/ y no nos comprendemos/Yo ya no sé si he perdido la razón/porque tú me arrastras, porque soy un juego/de tus sentimientos. Pero ese es un tema para una historia de amor y en Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta, el fuego es ella. Una insensible, dura y sarcástica mujer, creada por el director Ernesto Díaz Espinoza para su cuarta película.

En este exploitation film el chileno deja atrás las espectaculares coreografías de artes marciales interpretadas por su actor fetiche Marko Zaror para incorporar como estrella de su propuesta a este personaje femenino. Una mujer que no se anda con rodeos y que tampoco necesita que su partner masculino la cuide.

El argumento, que es bastante sencillo, narra las peripecias de Santiago Fernández o DJ, quien accidentalmente escucha una conversación en la cual su jefe, “Che Longana”, le ordena a un grupo de matones que asesinen a su ex–novia, “La Mujer Metralleta”. La única manera de continuar vivo será aceptando la misión de llevarle la cabeza de la mujer a este mafioso, trabajo para el cual obviamente no está calificado pues él es simplemente un DJ. Esta secuencia inicial marca el tono de una historia llena de comicidad en la que Santiago empezará a sortear una serie de inconvenientes para mantenerse vivo.

La estructura episódica del relato se rige por la lógica y la estética del videojuego, ya que para poder avanzar al siguiente episodio el protagonista tendrá que alcanzar un objetivo, cumplir una misión. Ciertas escenas toman el encuadre de los juegos de consola, apoyada desde la banda de sonido con melodías alusivas a la añorada Atari. Para completar este conjunto, a cada personaje que se presenta se le coloca literalmente precio sobre su cabeza.

Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta, de Ernesto Díaz Espinoza

Junto a estos llamativos recursos gráficos se encuentran los créditos y el título. Este último es una clara referencia a la película de Sam Peckinpah, Bring Me the Head of Alfredo García (1974), planteándonos nuestro primer y más fuerte interrogante: ¿quién es la Mujer Metralleta? Investigando un poco surge el nombre de la chilena Marcela Rodríguez, la verdadera “Mujer Metralleta”, una extremista revolucionaria que durante la dictadura de Pinochet ganó fama de saber manejar a la perfección armas de fuego.

Este tipo de anclaje en la realidad social chilena manifiesta el interés del realizador por transmitir parte de su cultura, por llevar algo de “lo chileno” a la pantalla. Una preocupación que se plasma en casi toda su filmografía, especialmente en Mirageman (2007), donde reflexiona sobre el rol de los medios de comunicación en la construcción de noticias y por ende del imaginario nacional. Sin embargo, en el film que acá analizamos el realizador sólo toma el nombre y la habilidad de un personaje histórico y el relato nada tiene que ver con la realidad de su país.

Entonces: ¿Who's that girl?

A finales de los ochenta, Madonna se lo preguntaba y dijo: When you see her, say a prayer and kiss your heart goodbye/ She's trouble, in a word get closer to the fire/ Run faster, her laughter burns you up inside/ You're spinning round and round/ You can't get up, you try but you can't.

Y es cierto, aunque Santiago intenta alejarse, no puede hacerlo y esto lo lleva a exponerse al punto de morir o matar por ella, incluso morir a manos de ella. Aparece así la recurrente obsesión del personaje masculino por la mujer, típica de los films de Díaz. Por el contrario, sus personajes femeninos no viven la relación de la misma manera, ellas se hacen rogar y plantean una dificultad a sortear, lo que trae como consecuencia que estos hombres siempre inseguros terminen perdiendo la cabeza por ellas.

Las mujeres de sus películas tienen en mayor o menor medida una conducta autodestructiva, en algunas de ellas podemos anticipar rasgos de La Mujer Metralleta, especialmente en la perturbada Dominic. De ella, hacia la segunda mitad de Mandrill, podíamos entrever su genio y hasta su profesión de sicario. Pero quizás sea mejor y hasta necesario rastrear su origen en los personajes femeninos de Robert Rodríguez, pues vestuario, accesorios y personalidad, cuentan con matices de  Luz (Machete 2010) y Gail (Sin City 2005).

Sin embargo, se diferencia de estos personajes ya que su sensibilidad no es la prototípica del personaje femenino, no es un héroe como Luz ni tampoco lucha junto al hombre que ama como  Gail. Para ella, los hombres son un objeto más, a los que puede usar y descartar y si lucha junto a DJ es por encontrarse en el típico lugar del antihéroe. Todas estas características, junto a la opacidad del personaje y el desconocimiento de su prehistoria, nos impiden acercarnos a esta mujer más allá de lo superficial. Y aunque se trate de un exploitation, continúo preguntándome:  ¿quién es esa chica?

Quizás ella es en sí misma un arma mortal. Quizás Soda Stereo a mediados de los noventa ya  tenía nuestra respuesta: Ella usó mi cabeza como un revólver/ e incendio mi conciencia con sus demonios/ me vi llegando tarde tarde a todo/ después de un baño cerebral /estaba listo para ser amado/ Pasa el tiempo y ahora creo/ que el vacío es un lugar normal/ ella uso mi cabeza como un revolver…. No creerías las cosas que he hecho por ella/.

Publicación: Mayo 2013

Título original: Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta
País: Chile
Año: 2013
Formato: DCP
Duración: 75
Director: Ernesto Díaz Espinoza
Guión: Ernesto Díaz Espinoza
Reparto: Matías Oviedo, Fernanda Urrejola, Jorge Alís, Mauricio Pesutic, Francisca Castillo.