STEMPLE PASS de James Benning

Una historia violenta

Stemple Pass de James Benning

Guiado por textos y documentos de sus moradores originales, entre julio de 2007 y junio de 2008 el cineasta James Benning construyó en Sierra Nevada unas réplicas exactas de dos icónicas cabañas de la cultura estadounidense. La primera perteneció a Henry David Thoreau, mítico autor de Walden (1854), seminal pieza ensayística íntimamente relacionada con el movimiento filosófico conocido como trascendentalismo. La segunda perteneció a Ted Kaczynski, brillante matemático estadounidense que devino en estrella mediática al sembrar el terror con una campaña de cartas bombas entre 1978 y 1995 bajo el pseudónimo de The Unabomber. ¿Qué tienen en común estas dos personalidades a priori tan disímiles? Esta pregunta es uno de los posibles disparadores para abordar el proyecto de Benning, una de las series cinematográficas de mayor provocación de los últimos años, que ha tenido ya un par entregas en formato cinematográfico —Two Cabins (2011) y Nightfall (2011)—, a las que se suma hoy Stemple Pass, además de un libro y una instalación, lo que da cuenta de la meditada dimensión conceptual que atraviesa tanto esta serie como toda la obra del gran retratista del paisaje sensible de Estados Unidos.

Una descripción superficial de Stemple Pass haría las delicias de los retractores del BAFICI: se trata de cuatro planos fijos de mediahora cada uno, casi en el mismo encuadre, de una cabaña rodeada de una amplia arboleda. Pero como sucede con la naturaleza, en el cine los matices y los aromas particulares también se los logra captar solo cuando se tiene la paciencia propia de la contemplación profunda. Es allí donde reside la potencia arrolladora del cine de Benning, en la experiencia de la reflexión crítica dilatada, que tiene como organo esencial a la sala de cine (es cierto que bastantes de sus películas se han editado en DVD o se consiguen completas en Youtube, pero la visualización en pantalla reducida y la posibilidad del tentador fast-forward parecen atentar contra la raíz poética interna de su propuesta estética).

Cada uno de los planos de Stemple Pass corresponde de forma no cronológica a una estación del año (primavera, otoño, invierno, verano), desalentando una lectura progresiva o exclusivamente paisajística del espacio retratado. Pero la principal novedad, por lo menos respecto a la producción en digital de Benning de la última década, es la intervención del realizador mediante la voz en off en los primeros minutos de cada plano, leyendo distintos extractos de textos de Ted Kaczynski. Los primeros textos se centran en sus primeras experiencias de vida en el bosque, en la necesidad de huir de la ciudad, de aislarse (“parece que no hay lugar en el mundo para estar solo”) para formar una vida más cercana a lo natural, desplazada de los vicios de la vida moderna. Prontamente surge la furia contra el sistema, su búsqueda de la atención mediante bombas caseras dirigidas a referentes de la “sociedad tecnológica”, macabro plan que acabará recién cuando The New York Times acepte publicar completo su extenso manifiesto antitecnológico, cuyos extractos lee Benning en el último cuadro.

Al igual que Thoreau, Kaczynski encuentra en la desobediencia civil hacia la instituciones su proyecto de supuesta liberación personal y colectiva. Pero su forma de llevarla a cabo es a través de la violencia mortal sin culpa alguna. La cuestión no puede ser más actual, en tiempos donde la violencia todo lo atraviesa. El inmenso mérito de James Benning está en proponer al espectador una reflexión sobre el tema, dándole la posibilidad de meditación sin avasallamiento. En tiempos de digestión política hiperrápida, de urgencia pragmática y discursos que evaden el posicionamiento ético sobre la violencia, la cuestión no podía ser más oportuna.

Publicación: Mayo 2013

Título original: Stemple pass
Origen: EE.UU.
Año: 2012
Duración: 121 minutos
Dirección, fotografía y edición: James Benning
Textos: escritos de Ted Kaczynski, utilizados sin autorización

Bonus: diálogo entre Richard Linklater y James Benning sobre Stemple Pass