MUCH ADO ABOUT NOTHING, de Joss Whedon

He's playing with the fancies

Much ado about nothing, de Joss Whedon

Trazar un punto entre el fanatismo y la crítica objetiva, centrada, es muy difícil a la hora de escribir sobre un director que nos gusta mucho. Por suerte, la película que me toca analizar —gracias a la generosidad de mi editor Sebastián Santillán, otro whedonista de la primera ola1 como yo— les agradará a muchos, tanto a los amantes de Josh Whedon como a los de William Shakespeare.

La historia comienza cuando luego de terminar The Avengers (2012), el director inicia la preparación de un nuevo film a partir del universo isabelino: Much Ado About Nothing, transposición de la obra teatral de Shakespeare de 1599. Como todos sus seguidores sabemos, Whedon es un gran admirador del dramaturgo inglés y ocasionalmente se junta con sus amigos a leer sus obras. Por esta experiencia y siguiendo los pedidos de su esposa —al mejor estilo isabelino: el encargo— se lanza a la aventura de realizar este film con sus amigotes2 de siempre.

El resultado es un largometraje donde el director, consciente de que realiza una adaptación, se preocupa por darle a la historia su plus creativo, aprovechando para ello todos los recursos que tiene a su disposición. Obtiene así, un film en blanco y negro —una elección más técnica que estética, pues de esta manera pudo dar uniformidad a los distintos espacios de la casa— donde se respeta a la prosa original de la obra, se exacerban los aspectos cómicos de la misma y se construye ese cosmos cortesano desde un solo lugar físico: la casa de la familia Whedon-Cole.

Acto I

Al iniciar el film, somos puestos al corriente de la relación de Beatrice y Benedict, y posteriormente de la llegada de Don Pedro, Claudio, Benedick, Don John, Borachio y Conrade a la casa de Leonato. Esta introducción, nos anuncia dos cuestiones que no están presente en la obra original: la primera de ellas es que Beatrice y Benedict ya se conocen, son amantes. La segunda es el reconocimiento de aquellos personajes a los que hay que temer, pues ya los vemos esposados: Don John y sus secuaces.

Junto a este prólogo, hay otro elemento que logra plasmar la impronta personal del director: la puesta en escena. Aquello que no está explicitado en la obra, se convierte en el gesto que postula la presencia de un autor como Whedon. En ella se plasma no solo el espíritu de fiesta, sino también el del caos y desorden en medio de una atmósfera de júbilo casi constante. Salvo por la secuencia de la boda frustrada—que equivale al Acto IV— donde se impone el drama, la presencia de una atmósfera cómica se encuentra siempre palpitante.

Acto II

Además, existe en el film un gran entusiasmo por captar todo el espíritu de jocosidad de la obra, para lo cual es fundamental el trabajo con los actores en el espacio escénico. Esto se logra por medio de las acciones físicas de los figurantes, los cuales se apropian de cada espacio de la casa haciendo un gran despliegue de un humor corporal. Las secuencias donde los dos grupos echan a andar sus respectivos complots para emparentar a Benedict y Beatrice, terminan siendo los mejores momentos del film. Por otro lado, la presencia de Nathan Fillion —si, ya lo sé, no debería dejar escapar mi pasión geek— es lejos, la mejor elección que haya hecho para llevar adelante el papel de Dogberry. Que conste en actas: ¡lo llamaron asno!

Much ado about nothing, de Joss Whedon

Acto III

Por otro lado la supresión de ciertos actos —más que lógica en una adaptación— se enfoca en abandonar todo aquello que en la actualidad no resultaría creíble. No existe la intención de realizar una película de época, como la de Kennet Branagh (1993), sino de retomar el espíritu de la obra: romance, comedia y complot. Para ello simplifica el sistema de personajes —Antonio, el hermano de Leonato no está; Margaret interpreta las partes más destacadas del personaje de Ursula— y descarta aquellas escenas que no desarrollan la acción sino que la anticipan.

Predominan entonces aquellos momentos de confabulación, como aquél donde Borachio les cuenta a sus cómplices Don John y Conrade lo que planea hacer con Margaret, pero pasando de la narración a la acción. Como estas, muchas de las escenas pasan por un mecanismo de reajuste o de actualización, donde se hace presente el sexo, la incorporación de nuevos actantes como la fotógrafa de la boda y escenas que causan extrañamiento como la filmada en la pileta. Lo que nos muestra Whedon es su interpretación, su fantasía. La materialización de esa «retórica de lo visible»3 que impregna todos los textos de Shakespeare, donde el actor reconstruía desde la palabra todo aquello que veía y el espectador era el encargado de imaginarlo.

Acto IV

El director se entrega al juego de imaginar. Fantasea y plantea un espacio casi atemporal, ubicado en un no-lugar. Donde la transposición busca complejizar aquellas cuestiones ya planteadas en el texto original que no serían aceptadas tal como están en la actualidad. Así, complejizar la trama es una búsqueda de tornar más creíble lo ya dicho, aun cuando lo escuchemos en prosa. Pensemos en la relación que se plantea entre Conrade y Don John, aquí se trata de una mujer, a diferencia del original que es un hombre. Esto le permite construir mejor el perfil psicológico de Don John, un tipo frio y calculador y además crear un clima más cargado. Por otro lado Beatrice y Margaret son los personajes que mantienen el mismo espíritu altruista del texto, pero que aquí se muestran más encolerizadas ante la presencia de los hombres. Ellas son la imagen de la mujer apasionada y libre, que no necesita del género masculino para ser feliz, subtexto que trata Shakespeare en toda esta obra.

Leonato: vamos, sobrina, espero veros un día provista de esposo.

Beatrice: No será en tanto Dios no haga a los hombres de otra sustancia distinta a la tierra. ¿No es desesperante para una mujer el verse dominada por un puñado de polvo valiente y tener que rendir cuentas de su vida a un terrón de cieno petulante? No, tío; no quiero a ninguno. Los hijos de Adán son mis hermanos; y francamente, tendría por pecado buscar un esposo en mi familia

Acto Segundo, escena 1.4

Acto V

Esperamos ansiosamente que Joss Whedon trate de filmar alguna de las otras comedias que escribió Shakespeare el mismo año: As you like it o de Twelfth Night. O en su defecto, la versión fílmica de Fireplay. No lo puedo evitar versión geek: On!

 

Notas

1 Denominación acuñada a los fanáticos reunidos en la última edición del BAFICI para realizar la invitación oficial y pública a Joss Whedon para el año entrante.

2 Prometo no detenerme en estos detalles de fan, ya todos sabemos que se trata de la troop de siempre.

3 Anne Surgers comenta que existe en el teatro de Shakespeare una correlación muy fuerte entre lo textual y lo visible. Donde el actor describe lo que ve y lo que ve también el espectador. Mediante esta narración este último es capaz de pasar al sentido espiritual sin la intermediación de la escenografía o grandes vestuarios. En Escenografías del teatro occidental. Artes del Sur, Buenos Aires: 2005. Pág: 99.

4 Shakespeare, William, 1564-1616 “Mucho ruido y pocas nueces

 

Publicación: Mayo 2013

Título original: Much Ado About Nothing
Duración: 107 minutos
Origen: Estados Unidos
Director: Joss Whedon
Productor: Joss Whedon y Daniel Kaminsky
Guión: Joss Whedon
Basada en: Much Ado About Nothing de William Shakespeare
Música: Joss Whedon
Fotografía: Jay Hunter
Editor: Daniel Kaminsky y Joss Whedon
Protagonistas: Amy Acker, Alexis Denisof, Nathan Fillion, Clark Gregg, Reed Diamond, Fran Kranz, Sean Maher, Spencer Treat Clark, Riki Lindhome, Ashley Johnson.