LA CASA EMAK BAKIA, de Oskar Alegria

Herencias de las vanguardias

La casa Emak Bakia, de Oskar Alegria

Si hay un punto clave que las vanguardias históricas de principios del siglo XX lograron dejar al resto de la humanidad fue la reconciliación del vínculo entre el arte y la vida. El último film de Oskar Alegria ?que va del documental al cine de arte y ensayo? tiene como punto de partida hallar la casa frente al mar donde Man Ray vivió y filmó Emak Bakia, allá por 1926.

Pero, curiosamente, a medida que avanza el film, el director va estableciendo el entramado de su obra al mismo tiempo que la de-construye ¿Cómo se puede recrear la esencia del cine de vanguardia? El resultado es aquí re-escribir la obra original siguiendo las leyes del azar, la casualidad y los actos de automatismo puro que el dadaísmo utilizaba para indagar en nuevas formas de creación artística.

En este acto de homenaje, Alegria se sumerge en una búsqueda donde el placer se halla no en el resultado final sino en la exploración misma, los desvíos narrativos y las historias de vida que se desprenden del proceso de rodaje.

Por ello, uno de los temas centrales que aborda el film es el lenguaje. El lenguaje fílmico, en tanto que excava en su materialidad, se vuelve objeto de sí mismo: el director divide el plano en dos uniendo simultáneamente imágenes del film original de Man Ray y su propia reconstrucción. De esta manera, y gracias a un simple procedimiento de montaje, Alegria logra actualizar el plano poniendo en un mismo nivel la obra original y la obra representada, una variante de sus tantas posibles copias.

Otro punto es la posibilidad de pensar el lenguaje en tanto juego de signos presentes en nuestro mundo, donde una palabra lleva a la otra, a otros lugares, o a otros tiempos. La narración salta arbitrariamente (como el camino que podría trazar una liebre) de la tumba de un payaso que trabajó con Federico Fellini a los poemas que pueden enhebrarse entre los nombres de casas de algún pueblo vasco, y luego a la búsqueda de una olvidada princesa rumana que colecciona estampillas de elefantes.

El film de Alegria ?que se define en su propio proceso? explora en el significado literal del sintagma “Emak Bakia” (que en vasco podría traducirse como “Déjame en paz”) y cómo el término se ha re-significado en el espectador, produciendo nuevos sentidos: tanto sea porque el título del film es hoy el nombre de una marca de ropa, como que forme parte del disco de una banda musical.

La dificultad del cineasta por no hallar ninguna casa con el nombre de “Emak bakia” donde Man Ray filmó su obra, también se plantea como el interrogante abierto en torno a las palabras muertas ¿Dónde están esas palabras? ¿A dónde van una vez que ya no son pronunciadas? Las palabras que ya no son pronunciadas, a medida que mueren quienes las usan, perecen también en la lengua. Los lugares que no son registrados por el lente de una cámara quedan fuera de la memoria, cayendo en una suerte de vacío. Es tarea del cine, entonces, el deber restituir el pasado donde el arte no quede cristalizado por una imagen vaga y borrosa.

Nota publicada en Otros Cines (17 de abril de 2012)

Publicación: Julio 2012

Título original: La casa Emak Bakia
Título en Inglés: The Search for Emak Bakia
Origen: España
Año: 2012
Duración: 83 minutos
Director: Oskar Alegria
Guión: Oskar Alegria

Oskar Alegria