THE GREAT NORTH KOREAN PICTURE SHOW, de Lynn Lee y James Leong

Tan lejos, tan cerca

The Great North Korean Picture Show, de Lynn Lee y James Leong

“Mantengámosles ignorantes, no sea cosa que por alguna razón aprendan a pensar de modo distinto a como lo hacen (…) y exijamos que los fieles acepten todas estas proposiciones con objeto de aislarlos lo más radicalmente posible de la influencia del resto del mundo” (Peirce, 1988:187)

En nuestra cotidianeidad, términos como dictadura, fascismo, totalitarismo o régimen, son usualmente utilizados con una visión anacrónica y vacua de los mismos, y no con una visión que cargue con la mochila histórica que contiene cada término en particular. Resulta siempre conveniente acordarse de Peirce cuando menciona que “…una idea, una vez pasada, se ha ido para siempre, y que toda recurrencia de la misma es otra idea” (1988: 253). Pensar que el significado de un término tan complejo es atrapable y congelable es poseer una visión ahistórica y ridícula y, por sobre todas las cosas, lidiar con lo peligroso. Es cierto que la búsqueda del significado de estos términos no debe cesar nunca, pero no debe hacerse por una cuestión de actualizar nuestros diccionarios, sino, más bien, para saber cuánto de ellos convive con nosotros, cuánto ayudamos a que sigan existiendo —parcialmente, aunque sea—, y para saber detectar, en otros o en nosotros, si hubiera algo que se asemeja a estos términos.

The Great North Korean Picture Show es algo así como una entrada a un lugar prohibido que contiene todos estos términos. La película hará foco en una parte del régimen que gobierna el país: su aparato de propaganda, que no es otra cosa que el instituto mayor de cine norcoreano en su totalidad. La omnipresencia de “El líder” (el fallecido Kim Jong-il) será una constate en el film, a quien no veremos su cara, sino que, como si de una deidad adorada se tratase, aparecerá en casi todos los discursos de los protagonistas, en carteles y retratos por doquier.

Si bien The Great… no presenta una propuesta estética que vaya mucho más allá del “mostrar lo que casi nadie vio”, en algún punto parece hermanarse con la precarización estética de lo que se está registrando, esto quizás ayude a tener un acercamiento más próximo a cómo se construyen los films norcoreanos. The Great… es producto del conjunto de imágenes que la censura norcoreana les ha permitido mostrar a los realizadores, aunque con lo mostrado la situación se presenta tan evidente que se me hace difícil imaginar qué es lo que pudo haber quedado censurado.

Otro rasgo particular del film es la decisión de no intervenir en las imágenes —mediante intertítulos, por ejemplo—, decisión acertada, que nos permite pensar más libremente: ¿cuán lejos y cuán cerca estamos de esto? Realmente sería un desperdicio si únicamente nos quedásemos en lo “gracioso” que nos resultan momentos del film, como ver a una adolescente frustrarse en sus ejercicios de danza por tener algunos kilos demás, o quedarnos con la impresión o shock que nos genera la invasión visual de un discurso único. Sin embargo, ambas situaciones son posibles por un efecto de distanciamiento, de acuerdo a dos realidades distintas.

Retomando la idea esbozada al comienzo, creo que la utilidad más importante del film está en no sólo poder acceder a parte de la realidad norcoreana, sino también en hacer el intento de ver a la pantalla como si fuera un espejo, de manera de poder observar cuánto de nosotros, o de nuestra realidad, aparece en ese reflejo. Si es mucho o poco lo dejaré a decisión de cada lector, pero quizás este ejercicio nos obligue a cuidar más estas palabras que son claves para tener una memoria histórica y una lectura más acertada de nuestras realidades más próximas.

PEIRCE, Charles S. (1988) El Hombre, un signo. Editorial Crítica: Barcelona.

Publicación: Mayo 2013

Título original: The Great North Korean Picture Show
Origen: Singapur
Año: 2012
Duración: 94 minutos
Dirección: Lynn Lee, James Leong
Edición: James Leong
Cámara: James Leong