DULCES SUEÑOS, de Marco Belloccio

Volver a abrir los ojos para descubrir la verdad

Dulces sueños de Marco Belloccio, por Brenda Schmunck

El cine de Marco Bellocchio gira, en gran parte, en torno a la crítica a las instituciones establecidas en la sociedad italiana. En Dulces sueños (Fai bei sogni, 2016) la crítica se posará sobre el rol de la madre (la mamma)1. El filme mostrará que la sociedad busca mantener determinadas ideas ocultando la verdad y cómo esto incide en una vida particular; pero también muestra cómo esta verdad se manifiesta a cada instante a pesar de quiénes quieren encubrirla. Para hacerlo, se utilizan distintos recursos que refuerzan una idea que se cierra sobre el final: la verdad oculta que en realidad siempre estuvo ahí, tanto para el protagonista como para el espectador.

Dulces sueños cuenta la vida de Massimo2, un periodista turinés que de niño perdió a su madre. Esta pérdida le deja una profunda marca que lo acompañará toda su vida, hasta el día en que debe vaciar la casa de su infancia, donde develará la verdadera causa de su muerte. Bellocchio construirá la narración, como en Sangre de mi sangre (Sangue del mio Sangue, 2015), su inmediatamente anterior película, a través de dos temporalidades: el tiempo de Massimo adulto, a fines de los años 90, y el tiempo de su niñez y adolescencia, aproximadamente a finales de los años 60. La alternancia entre estas dos temporalidades construirá ese pasado que hacia el final reconoceremos como reiterativo y revelador. Esta justificación de los saltos temporales3 hace que la estructura de Dulces sueños sea un poco más transparente que en el caso de dicho film. Sin embargo, en Sangre de mi sangre Bellocchio logra un ambiente tan misterioso y bello que contrasta con la oscura tensión en la que vive Massimo.

En el ir y venir temporal, encontraremos citas de distintos fragmentos audiovisuales. Reiteradamente​, vemos imágenes del serial Belphagor, el fantasma del Louvre (1965), que veía junto a su madre por la televisión. Belphagor será una suerte de amigo imaginario, pero también una figura fantasmática a la que Massimo recurrirá por ayuda o consejo una vez que su madre muere. Cada vez que lo haga, a modo de invocación, aparecerá su imagen4. A esta cita, se sumarán otros fragmentos audiovisuales que pertenecen al recuerdo de lo que Massimo veía en la TV, la mayor parte de las veces junto a su madre, como el programa de Rafaela Carrá. Todas estas imágenes son parte del recuerdo de Massimo y cumplen a la vez la función de ubicar espacio-temporalmente los hechos. Pero una vez que Massimo es adulto, siente la necesidad de volver a invocar a Belphagor y sólo tras el pedido de ayuda es que se revela la verdadera causa de la muerte de su madre. La forma en que se confirma no es menor: una noche, mientras ven una película, ante la imagen de una mujer arrojándose al río desde un puente ella le tapa los ojos a su hijo.

Por otro lado, la verdad oculta se va manifestando en la película a través de la insistencia en el motivo de la caída, del arrojar al vacío. Más imágenes televisivas nos muestran a atletas italianos haciendo saltos en trampolín durante las olimpíadas mientras Massimo intenta copiarlos tirándose en el sillón. En otra escena, mientras estudia la fuerza de gravedad para la escuela, intenta comprobarla tirando un busto por la ventana.

Además, los acontecimientos presentados tienen que ver en gran medida con una relación madre-hijo no idealizada (como se presenta desde el principio la que tuvo Massimo): la madre de su amigo de la escuela, que lucha por su atención y afecto, mientras éste la rechaza; en su viaje a Sarajevo, entra en una casa con un colega en donde fotografían a un niño indiferente a su madre, que yace muerta tras él. No menos importante es la lectura de la carta del lector del periódico que Massimo responde, donde aparece la imagen de una madre que engaña a todos los que la rodean.

“Todo el tiempo lo tuve delante mío y no lo pude ver”, dice Massimo cuando confirma la verdad. A partir de ahí, los motivos de la caída, del salto en trampolín, del arrojarse al agua desde lo alto, cobran sentido en la escena en que Elisa se sube a un trampolín y salta a una pileta de natación ante su atenta mirada. Probablemente sea ese el momento (el primer plano de Massimo que se levanta a observar ese salto) en el que, finalmente, la deja ir.

Notas:

1 Constantemente, Bellocchio atacará a la iglesia católica. En Sangre de mi sangre (2015) la crítica será más directa, pero aquí tampoco saldrá airosa. La mentira más evidente, y a la que Massimo reacciona al instante, es en realidad pronunciada por un párroco que le explica que su madre eligió estar con Dios para protegerlo mejor. Es el desencadenante de la negación de Massimo. La religión enuncia la mentira más despiadada y Bellocchio la deja en evidencia mostrándola como el primer factor que incide en la vida del sujeto a través de la mentira. ésta será apoyada por una familia que se rige con los mismos valores y una sociedad que se conduce sin preguntarse por las ideas con las que conducen.

2 La película es una trasposición de la novela autobiográfica de Massimo Gramellini, un escritor y periodista italiano, con el mismo título, Fai bei sogni. Fue publicada en Italia en 2012.

3 No debemos dejar de lado que estos saltos temporales también se utilizan para ir construyendo la psicología del mismo personaje, lo que convierte al relato en algo sumamente personal. Vemos al mundo desde los ojos de Massimo.

4 Bellocchio vuelve a retomar el género de terror. En la escena en que Massimo entra a una discoteca, recurre a sus inicios ambientando el lugar con proyecciones de Nosferatu (F. W. Murnau, 1922). Este film había sido aludido por Bellocchio en Sangre de mi sangre como parte de la relación que propone con el subgénero vampiresco: en el final, el conde muere a la luz del sol que entra por la ventana, como muere Nosferatu en la mencionada película.

Publicación: Julio 2017

Ficha técnica

Título original: Fai bei sogni
Año: 2016
Duración: 134 min.
País: Italia
Director: Marco Bellocchio
Guión: Valia Santella, Edoardo Albinati, Marco Bellocchio (novela de Massimo Gramellini)
Música: Carlo Crivelli
Fotografía: Daniele Ciprì
Reparto: Valerio Mastandrea, Bérénice Bejo, Fabrizio Gifuni, Guido Caprino, Linda Messerklinger, Ferdinando Vetere, Barbara Ronchi
Productora: IBC Movie / Kavac Film / Rai Cinema
Estreno en Argentina: 8 de junio de 2017 (Mirada Distribution)