DIME QUIÉN ERA SANCHICORROTA, de Jorge Tur Moltó

Que suenen las campanas

Dime quién era Sanchicorrota, de Jorge Tur Moltó

Una cámara fija y paciente que le otorga a cada plano su debido espacio para que la imagen se despliegue sin prisa es uno de los trazos distintivos dentro de la filmografía de Jorge Tur Moltó; así lo confirma su último trabajo, y a la vez primer largometraje, Dime quién era Sanchicorrota, realizado en el marco de Proyecto X Films ed. 2012, premio otorgado por el prestigioso Festival Punto de Vista de Navarra.

Como una oveja más de las tantas que se desplazan por las tierras de las Bardenas Reales, la cámara de Tur Moltó se adentra en el desierto para seguir el camino que sus pastores le señalen; no de manera pasiva sino con una estrategia etnográfica, la del observador participante que a través de paseos y entrevistas irá despejando las huellas de la historia no escrita que aún persisten, escondidas bajo las arenillas que los fuertes vientos arrastran. Y la pregunta que guiará su pesquisa será acerca de la leyenda de un bandolero, la de un tal Sanchicorrota que dicen que en el siglo XV robaba a los ricos para dar sus riquezas a los pobres.

Si tomamos un marco posible a partir del historiador Eric J. Hobsbawn, los bandoleros sociales se distinguen de ser meros delincuentes ya que desde sus orígenes estuvieron íntimamente ligados a sus condiciones sociales, políticas y económicas. En función de un ánimo contestatario desafiaban al orden establecido, que a cada quien le había tocado en gracia, manteniendo lazos soli­darios con su comu­ni­dad: proveyéndoles bienes materiales y reivindicaciones sociales desde los márgenes, a cambio de refugio y una buena fama para la posteridad. Siguiendo este recorrido, vemos a través del film que en este caso pareciera que aquella negociación fue exitosa porque seis siglos después los ecos del rebelde con causa siguen planeando los aires de las Bardenas; claro que no siempre del mismo modo, sino con la sonoridad que cada uno pueda atrapar de aquel escenario inmenso y árido.

En consonancia con la leyenda, el film presenta distintos personajes solitarios que dentro de un universo masculino y errante, construyen variados relatos acerca del bandolero. Con la participación activa del director que funda una relación también solidaria con sus protagonistas para hacer resonar el timbre que más los caracteriza, cada quien pone el acento en el rasgo que lo convoca, lo identifica o le molesta. Así, unos resaltan su gesto heroico en relación a los pobres, otro desmitifica sus hazañas para volverlas terrenales, un pastor extranjero nombra a otro de su propia cultura que se le asemeja y entre algunos más, un monje se apropia del relato para distanciar al monasterio de los malos y colocar a la institución del lado de los buenos ya que brinda cobijo y ayuda a través del trabajo y no del robo.

Y en este sentido, las elecciones realizadas en la instancia de montaje también develan las distintas maneras que el dispositivo cinematográfico provee para acercarse a cada uno de los paisajes y personajes, explotando el carácter heterogéneo de toda memoria colectiva, y dejando al descubierto imágenes que evidencian las tachaduras y reescrituras que todo proceso de construcción conlleva. Así también, la banda sonora expone sus rayones envolviendo a sus espectadores con los empujones ríspidos del viento, los fríos silencios nocturnos, las campanillas de las ovejas hasta el amenazante zumbido de los aviones militares que irrumpen el horizonte. Sí, porque además de pastores, ovejas y perros guardianes, en el mismo espacio se halla una base militar que manifiesta el modo en el que la violencia se hace visible en el presente.

Las pruebas de vuelo y tiroteos que sobrevuelan tierras navarras dan sombra a la comicidad creada a partir de las distintas versiones de la leyenda, al igual que a las jotas cantadas que iluminan la máxima expresividad de aquellos hombres. El carácter efímero de las voces de repente deviene material. A partir de un encuentro azaroso se altera inevitablemente el curso del film para prolongar la mirada sobre aquellas huellas históricas que fueron emergiendo de las experiencias solapadas en cada relato contado. El director elige detenerse en un primer plano, o mejor dicho, la fuerza de una historia se apodera de la mirada de la cámara para ahondar en un rostro, una vivencia que ya no habla a través de murmullos ajenos sino que trae a la memoria un recuerdo personal que se remonta a un periodo puntual y conflictivo de España. Dentro de ese universo tan masculino aparece un microrelato que reivindica y reformula el gesto de protesta del bandolero, pero en este caso a través de una corajuda mujer, que cuchillo en mano, lejos de perdonar y acallar hechos ocurridos durante la guerra civil, exige explicaciones.

El tono del film entonces cambia y la pesquisa trasciende la pregunta inicial para ver un poco más allá. El hallazgo de un elemento concreto vuelve tangible situaciones no tan pasadas y saca a la superficie la violencia ejercida en una España cercana. Un sondeo amistoso por la tradición oral se tuerce para finalmente preguntarse por las resonancias que aquellas campanas puedan tener en la actualidad.

Publicación: Mayo 2013

Título original: Dime quién era Sanchicorrota
Título en inglés: Tell Me About Sanchicorrota
Origen: España
Año: 2013
Duración: 63 minutos
Director: Jorge Tur Moltó
Guión: Jorge Tur Moltó, Virginia García del Pino
Edición: Virginia García del Pino
Sonido: Eduardo Durand