Border, de Ali Abbasi

En el borde está el misterio

Border de Ali Abbasi, por Karina Korn

Ali Abbasi crea un film que, al igual que el bosque donde está rodado, la sensación predominante es la de flotar en una atmósfera bellísima que encierra un peligro por descubrir.

Ganadora del premio a mejor película de la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes, así como el galardón Fipresci de la crítica internacional, Border juega con los límites del género —y de especie— para crear un film en el cual el realismo se mezcla con el folclore escandinavo. Basada en un relato corto de John Ajvide Lindqvist (también autor de Let the Right One In), la última producción de Ali Abbasi es una ficción enigmática y atrapante en la cual nada es lo que aparenta.

Border, que en español se traduciría como “frontera”, es un film donde la liminalidad está presente en todo momento. El borde puede ser entendido como un espacio de separación entre dos zonas distintas, pero también es un área en la cual lo diverso entra en contacto. La película juega con este concepto en más de un sentido. Por un lado está la hibridación de géneros cinematográficos. La película es un thriller, un retrato costumbrista, una historia de amor y un film noir con tintes fantásticos. Por otro lado, hay una separación de orden ontológico. Constantemente el film pone en cuestionamiento qué hace que una persona sea considerada hombre o mujer y, más aún, que es humano y que no. La línea que separa ambas categorías es más difusa de lo que parece.

En un sentido menos metafórico, el título del film hace alusión al trabajo que desempeña la protagonista. Tina (Eva Melander) es una agente de seguridad en un algún lugar limítrofe de Suecia. Si alguien le parece sospechoso sus cejas se juntan, gruñe suavemente y sus labios se alzan dejando ver unos dientes prominentes y amarillos. Tina es muy buena en su trabajo, la mejor de hecho. Su eficacia se debe a que puede oler los sentimientos ajenos. Su nariz literalmente percibe la culpa y la vergüenza, habilidad que le permite detectar desde contrabando de alcohol hasta memorias portátiles con pornografía infantil.

Su sentido del olfato no es lo único que diferencia a Tina de sus colegas. Las facciones de su rostro que le valieron a la película la nominación al oscar en la categoría mejor maquillaje podrían asegurarle un lugar en el grupo de Freaks de Tod Browning. Hay algo en ella que la asemeja a lo animal, no solo por su fisionomía sino por la conexión que tiene con la naturaleza. Ella vive en las montañas, camina descalza por el bosque y se baña desnuda en los lagos. Los zorros, alces y ciervos se le acercan como si buscasen su amistad. Tina no es como el resto de las personas pero, como después nos enteramos, resulta que hay otros como ella.

Un día mientras cumple con su trabajo se cruza con Vore (Eero Milonoff), hombre de rasgos físicos similares a los de ella. Su presencia la inquieta, algo huele distinto pero sus fosas nasales no saben cómo clasificar a ese ser extraño. La curiosidad la lleva a acercarse a él e invitarlo a quedarse en su casa. De ahí en más la película continúa en dos subtramas que se enredan. Por un lado, Tina se involucra en una investigación que busca desmantelar una red de pedofilia. Por otro, el vínculo con Vore se vuelve más íntimo, lo cual provoca que Tina se cuestione lo que sabe sobre su identidad.

A medida que avanza el relato la acción se desarrolla mayormente en el bosque. En ese terreno ocupado por árboles y lagos las convenciones sociales se anulan para dar lugar a algo más primigenio. Los momentos más bellos del film son justamente aquellos donde los cuerpos de Tina y Vore interactúan con el paisaje como si fuesen animales. Border muestra a estos personajes marginales siendo ellos mismos sin incurrir en una oda o rechazo por lo diferente. En más de un momento el film podría caer fácilmente en lo ridículo (la película tiene una de las escenas de sexo más extrañas de la historia del cine), pero nada de lo que allí sucede produce risa sino sorpresa y fascinación.

La intensidad alcanzada en estas escenas es mérito de los actores. Tanto Melander como Milonoff, pese a tener gruesas capas de prótesis, demuestran un gran manejo del lenguaje corporal. Ambos logran reflejar con vehemencia la sensualidad y ferocidad que caracteriza su vínculo. También es necesario resaltar el trabajo de Nadim Carlsen como director de fotografía. Al igual que en los cuentos de hadas, la cámara retrata al bosque como un ambiente inabarcable y envolvente, paradisiaco pero también peligroso y enigmático.

El corazón del film es el misterio. Tanto a nivel estético como dramático prima la sensación de que hay algo que permanece inescrutable. Para quienes no están familiarizados con la mitología nórdica cada giro en la trama resulta sorpresivo. Esto se debe a que durante gran parte del film la información se revela con cuentagotas. Sin embargo, conforme se llega al final todas las preguntas son respondidas y la película cierra con moño. El misterio se esfuma y junto con este aquello que le daba al film su potencia.

Pese a que pierde fuerza en los últimos minutos, Border no deja de ser una película recomendable. El trabajo de los actores y la forma en que están filmados los espacios nos sumerge en el lado oscuro del género fantástico. Abbasi crea un film que, al igual que el bosque donde está rodado, la sensación predominante es la de flotar en una atmósfera bellísima que encierra un peligro por descubrir.

Publicación: Marzo 2019

Título original: Gräns
Año: 2018
Duración: 101 minutos
País: Suecia
Dirección: Ali Abbasi
Guion: Ali Abbasi, John Ajvide Lindqvist e Isabella Eklöf. Basada en la novela homónima de John Ajvide Lindqvist.
Música: Christoffer Berg, Martin Derkov
Fotografía: Nadim Carlsen
Reparto: Eva Melander, Eero Milonoff, Jörgen Thorsson, Sten Ljunggren.
Productora: Meta Spark & Kärnfilm
Estreno en Argentina: 28 de febrero de 2019.
Distribuidora: Impacto Cine