Bacurau de Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles

Un viaje al centro neurálgico de la sensibilidad

«Bacurau» de Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles, por Esmeralda Reynoth

Recordado por Aquarius, película de gran repercusión en el mundo, incluida Argentina, Kleber Mendonça Filho nuevamente pone en la pantalla una película igual de feroz, provocativa y sensible: Bacurau, esta vez con codirección de Juliano Dornelles. Ganadora del premio del jurado en el Festival de Cannes, fue presentada en el 47 Festival de Cinema de Gramado, uno de los más importantes del sur de Brasil, previo a su estreno en salas brasileñas.

Bacurau es un pueblo inventado por los directores y también es un manifiesto. El film narra la historia de un lugar saqueado por un político que realiza negocios que afectan el agua del pueblo. Un lugar en donde medicamentos y comida escasean. Un lugar en donde una comunidad se mantiene firme frente a cualquier amenaza externa, con una unidad casi utópica. De allí que se inauguren las muertes —que luego nos daremos cuenta que están pagadas por el político—, que comiencen las llegadas de extraños, que el pueblo no se localice en el mapa, que yankees pistoleros aparezcan y el pueblo se reconecte con su propia ancestralidad.

Un plano satelital del mundo, una carretera polvorienta y un camión de agua. Desde el inicio hasta el final del film, los directores hicieron que Bacurau sea una pregunta sobre el poder, el saqueo, los pequeños pueblos olvidados, las luchas armadas, la memoria, la cultura y hasta el matriarcado. No dieron vueltas, el film habla sobre unas problemáticas concretas que hoy más que nunca en su país se están reviviendo. Pertinentes a su tiempo y coherentes con su posición ideológica y política, los directores abren paso a la(s) denuncia(s) y también aleccionan, pues plantean la unión como la principal fuerza transformadora.

No es fortuito que el film tenga cambios de ritmo oscilante entre paisajes polvorientos y silenciosos, un dron en forma de platillo volador que sobrevuela los campos —sacado de las películas clase B de los años 50's— o un cuartel de asesinos a sueldo —al mejor estilo de comedia hollywoodense— para acusar las formas de cultura o los asedios del capitalismo sobre lo ancestral.

Los directores nos proponen alucinar; imagen y sonido juegan con la percepción entre pantallas horizontales y desvanecimientos lentos. Es un film en donde nada es y todo puede ser porque muestra lo patético de la globalización, y de esto se propone pensar cómo las historias de los pueblos y sus resistencias han fundado las memorias. Bien podríamos decir que Bacurau es un western contemporáneo o ideológico que recupera de Glauber Rocha —en tanto crítica social feroz y por qué no, en cuanto a su estética—, un thriller futurista o hasta una película al mejor estilo del cine gore, pero quizás sea solo una hibridación en donde la realidad atrapada explota en la pantalla. Mendonça Filho y Dernelles, reclaman una identidad propia como cineastas y como país. Su sensibilidad toca lo más profundo de la conciencia. Su film es trágico y asimismo cómico, pero nunca olvida su objetivo, recordar la matanza de los pueblos originarios y de la vida, pero sin condenarse como víctima: los pueblos se han defendido desde siempre. Es por esto, que les fue necesario que Bacurau tuviera su propio museo, para volcar la necesidad de memoria, y plantear el necesario papel esclarecedor que pueden llegar a jugar estas instituciones sobre la historia de los pueblos.

En otro sentido, Bacurau, finalmente, es el nombre de un pájaro que caza de noche. Y de alguna manera esto postula lo que esta generación reclama: la dicotomía entre defensa de la naturaleza y defensa del pueblo. Así, la relación entre política y estética son el principio del film.

Cabe mencionar que el personaje de Sonia Braga —Dominga, la médica del pueblo— de suma efectividad en la narrativa, y Udo Kier —asesino a sueldo— que deambula por los espacios y nos muestra los contrapuntos entre paisaje y tecnología, resumen en su encuentro una de las rupturas más importantes del film: ¿Por qué están haciendo eso? Para cuestionar las relaciones de poder. Momento en que entra un elemento fundamental de cambio en la cosmovisión histórica y religiosa, que más adelante se resume en la frase: «el pueblo es más fuerte con psicotrópicos».

Así, las premisas sobre la tierra, la cultura popular fundada en el mito, la comunidad utópica, resultan en un trabajo de construcción y montaje de autor(es) que acaba probando que tanto la tierra como el cine, es del pueblo.

Publicación: Septiembre 2019

Título Original: Bacurau
Año de producción: 2019
Duración: 132 minutos
Origen: Brasil
Dirigido por: Kleber Mendonça Filho, Juliano Dornelles
Guión: Kleber Mendonça Filho, Juliano Dornelles
Música: Mateus Alves, Tomaz Alves Souza
Fotografía: Pedro Sotero
Reparto: Sonia Braga, Udo Kier, Bárbara Colen, Thomas Aquino, Silvero Pereira, Wilson Rabelo, Carlos Francisco, Karine Teles, Antonio Saboia, Rubens Santos, Luciana Souza, Eduarda Samara, Lia de Itamaracá, Jonny Mars, Alli Willow, James Turpin, Julia Marie Peterson, Charles Hodges, Chris Doubek, Brian Townes, Rodger Rogério, Jr. Black, Zoraide Coleto, Jamila Costa, Ingrid Trigueiro, Edilson Silva, Thardelly Lima, Buda Lira, Fabiola Liper, Márcio Fecher, Val Junior, Uirá dos Reis, Valmir do Coco, Suzy Lopes, Clebia Sousa, Danny Barbosa.
Productora: Globo filmes
Estrenada en Brasil: 29 de agosto de 2019
Distribuidora: Vitrine Filmes