American Horror Story [Temporada 1]

¿La familia unida?


Por Iván Morales

Concluida la primera década del nuevo siglo ya es una obviedad afirmar que en Hollywood las propuestas audiovisuales más arriesgadas dejaron de pasar por las salas de cine. En los ’90 Twin Peaks y X-Files aparecían como focos aislados en un medio que todavía no había adquirido la legitimación que hoy celebra; o quizá se manifestaban como germen de la serie televisiva contemporánea (moderna), de aquello que estallaría en la década del 2000 con los juegos narrativos de Lost  y el realismo de The Sopranos, o The Wire.

En el mes de julio de 2011 la revista Cahiers du Cinema España[1] con Mad Men en tapa realiza un exhaustivo análisis del estado actual de la producción televisiva luego de diez años de progresiva consolidación. Allí Carlos Reviriego rescata la capacidad de estas nuevas formas de relato para detectar estados de ánimo e inquietudes del mundo actual, tal como supo hacerlo la “edad de oro” en tanto que engendraba la decadencia del imperio americano, ahora la ficción televisiva expresaba la afección del 11 de septiembre, y del mismo modo, en la segunda generación naciente manifestaba más o menos literalmente la debacle financiera.

American Horror Story cumple con los dos requisitos, por un lado es la metáfora más explícitamente aterradora de la crisis inmobiliaria, y por el otro es la esperanza de mantener con vida al cine que ya no es, específicamente a un género en decadencia que, nuevamente, es reivindicado por la televisión. Masters of Horror convocó a los padres del terror moderno y contemporáneo (John Carpenter, Joe Dante, Wes Craven, Takashi Miike) para hacer películas de corta duración en formato televisivo que funcionaron como una pequeña dosis dentro de un panorama desolador. Otro intento fue The Walking Dead, que rápidamente cayó en una moral irritante, aunque su principal problema haya sido no saber lidiar con una estructura narrativa seriada y sólida.

American Horror Story se enfrenta al desafío de llevar a un formato extenso, dilatado y fragmentado un género que se caracteriza por condensar en poco tiempo y en un espacio reducido la resolución de un conflicto que avanza vertiginosamente. La propuesta inicial contiene los dos elementos que mencionábamos como necesarios, y su estrategia es atacar de manera contundente en el primer episodio. La familia Harmon —Ben, Vivien y su hija Violet— se muda a una antigua casa en Los Ángeles que supo ser una mansión victoriana en los lujosos años ’20. Escapando de una crisis familiar, la pareja busca inútilmente rehacer su vida, la maldición de la casa no sólo potenciará las miserias del pasado que llevan con ellos mismos (Ben tenía una joven amante y Vivien lo descubre en su propia habitación, mientras que su hija Violet arrastra tendencias suicidas), sino que los hará cargar con todos los crímenes previos que les sucedieron ininterrumpidamente a cada una de las familias que habitaron esa misma casa. Si la opción para escapar de todos esos fantasmas del pasado, con los que deberán aprender a convivir y lidiar, era la posibilidad de abandonar la casa, ésta queda rápida y estúpidamente frustrada por lo real, donde la mágica eternidad de la mansión no tiene nada que hacer: la crisis afectó las finanzas de Ben, ahora en quiebra no tiene la posibilidad de comprar otra casa.

El desfile de representantes del género se impone grotescamente, están todos, y todos aparecen en los primeros episodios: la niña down, el adolescente psicópata, los mellizos demoníacos, el ama de llaves de dudosa edad, el bebé hijo del diablo, la virgen suicida, el deforme en el altillo, el cirujano perverso, los asesinos seriales, y la lista puede seguir recopilando cada uno de los personajes que alguna vez formaron parte de la historia del género. A Nightmare on Elm Street, Rosemary’s baby, Halloween, Psycho, The Shining (y nuevamente la lista es infinita), están presentes, sin embargo, el título de la serie es todavía más amplio. La american horror story comprende, más allá —o más acá— de la ficción, a la historia de Estados Unidos como hermana de cada una de las películas que supo tratar historias particulares que la representaron de alguna u otra manera. A través de los flashbacks en el inicio de los capítulos conocemos a los personajes que habitaron, murieron, y siguen habitando esa casa. En los ’20 los abortos ilegales poblaron de fetos una mansión que tan sólo era un palacio por fuera, en los ’40 una potencial femme fatale que llegaba a Los Ángeles a cumplir el sueño americano de ser una star pasa al estrellato como noticia policial, en los ’90 un adolescente depresivo masacra a todos sus compañeros para luego ser asesinado por la policía. Los muertos y los vivos reclaman el derecho sobre la propiedad porque al mismo tiempo reclaman el derecho a la vida ideal que nunca pudieron, ni  hubiesen podido, alcanzar; porque, tal como American Horror Story se encarga de subrayar a cada paso, el sueño americano es tan sólo un sueño.

Los cadáveres, ahora fantasmas, se acumulan absurda y exponencialmente, la única ley es que mueran dentro del terreno y así conseguirán la desgracia de la inmortalidad que los atormentará a lo largo de su “existencia”. Hasta los Harmon, que pretendieron luchar contra los muertos y convertir al género terror en un drama familiar, fracasaron en la lucha contra los muertos para transfigurarse también en formas fantasmales, pero principalmente, en una leyenda urbana más. Sin embargo, tal como le sucede a cada uno de los habitantes de la casa, no dejaron de perseguir su sueño: la familia unida. La nueva guerra, entre fantasmas malos y fantasmas buenos fue victoriosa para los Harmon, el cumplimiento de la moral norteamericana fue exitoso. Ahora son una familia, sí, pero están muertos.

¿Y después?

Hay un personaje que siempre sabe más, que está vivo, que pasó por la casa, no murió, y quiere volver. Constance (Jessica Lange, mejor que nunca) es la vecina en decadencia económica pero que conserva la belleza madura —no inmortal— de alguien que supo ser una estrella en Los Ángeles, que supo ser dueña, que se suma a los reclamos de propiedad. Probablemente sea la constante en una serie que promete cambiar los protagonistas de temporada en temporada.

Publicación: Enero de 2012

ficha técnica

Título original: American Horror Story
País: Estados Unidos
Año: (2011-)
Formato: HD
Color: Color
Duración: 42 minutos

Creadores: Ryan Murphy, Brad Falchuk
Producción: Dante Di Loreto, Brad Falchuk, Ryan Murphy, Bradley Buecker
Fotografía: Christopher Baffa
Montaje: Bradley Buecker, Doc Crotzer
Música: Cesar Davila-Irizarry, Charlie Clouser, James S. Levine
Reparto: Dylan McDermott, Connie Britton, Evan Peters, Taissa Farmiga, Denis O’Hare, Jessica lange
Fecha de estreno: 5 de Octubre 2011