Alvorada Vermelha, João Rui Guerra da Mata y João Pedro Rodrigues

Mercado rojo, zapato negro

Alvorada Vermelha, João Rui Guerra da Mata y João Pedro Rodrigues

El primer plano de Alvorada Vermelha es el de un zapato. Pero no es un plano cualquiera. Es el plano detalle de un zapato de mujer. Un zapato negro, elegante y que alguien presumiblemente dejó en medio de una corrida hacia algún lugar en el medio de una calle. La cámara está casi al ras del piso y esa posición permite al espectador ver ruedas de autos que pasan detrás del zapato y el reflejo de la luces de los autos sobre el asfalto. Sólo pasaron apenas un par de minutos y ya nos preguntamos ¿Quién dejó el zapato? ¿Hacia dónde fue? ¿De dónde viene? ¿Esos autos lo/la persiguen? ¿El ruido que se escucha es la sirena de una ambulancia o de la policía? Pero todas esas preguntas que nos hicimos nunca serán respondidas. El zapato caerá y lo que en un principio creíamos que iba a ser un melodrama descarnado, a lo que nos tiene acostumbrados Rodrigues, se convierte en un documental de observación perturbado por la irrupción de lo fantástico.

Rodrigues y su codirector, João Rui Guerra da Mata, se dirigieron a Macao, una pequeña región en la península sur de China, que hasta hace poco pertenecía a Portugal y se internaron en el Mercado Rojo a registrar la actividad de los comerciantes. Así, vemos cómo los empleados del mercado llegan temprano, antes de que amanezca, para preparar sus puestos. Los vemos limpiar el lugar, entrar la mercadería fresca y despellejar, sin inmutarse, tanto a aves como a pescados. Es esta última actividad la que más llamó la atención de los directores. Ante sus ojos, el Mercado Rojo, pareciera funcionar como un frigorífico que no oculta el proceso mediante el cual el consumidor llega a tener su kilo de carne. Aquí el comprador elige delante del matarife al animal y presencia cómo es degollado y luego desplumado (o descamado) por el vendedor.

El rojo impregna la pantalla. Los delantales blancos no están salpicados de sangre como en una carnicería, sino empapados. Los animales semivivos luchan inútilmente por su vida en recipientes de metal en los que son exhibidos al público. Las mesadas chorrean vísceras. El piso está regado de un líquido viscoso, de color rojizo, mezcla de vísceras, sangre y agua. Pero el rojo también está presente en el nombre del mercado y la estética del mismo. El edificio tiene una fachada de color bermellón, un tinte que la China importó durante años a Occidente dada su particularidad. El rojo del exterior  contrasta con el que domina el interior. Si el primero fue elegido para embellecer el lugar, el segundo es el resultado del trabajo de los puesteros que día a día asisten al mercado a ganarse el pan. Pero los directores no solo retratan el trabajo de los puesteros sino también aquellos pequeños momentos de distensión. Logran capturar en medio de la vorágine del día las sonrisas cómplices entre puesteros, los pequeños diálogos que tienen entre sí, el momento en el que fuman un cigarrillo para distenderse mientras limpian después de la jornada laboral.

Este film, a pesar de ser un documental, no está muy alejado de la obra anterior de Rodrigues. Hasta ahora había abordado el terreno del melodrama, lo cual hace pensar que no hay nada que una este mediometraje con las películas anteriores, pero lo cierto es que hay una ligazón muy fuerte. En este film vemos retratada a la clase trabajadora, aquella que durante mucho tiempo inundó los cines y consumió cientos de melodramas. Esos mismos films que Rodrigues toma como matriz y reescribe. A su vez, los protagonistas de los films del director no son aristócratas o potentados sino trabajadores de las clases medias o bajas (Sergio en O fantasma, Tonia en Morir como un hombre). Los trabajadores de este mercado no sólo han consumido y consumen melodramas o sus derivados televisivos, sino que son potenciales protagonistas de ellos. Esto liga al cine de Rodrigues y Guerra da Mata al de muchos otros que trabajan sobre la matriz de melodrama, como Arturo Ripstein o Todd Haynes; al ver el film es imposible no pensar en Elvira, el transexual de Un año con trece lunas, que trabajaba en un frigorífico.

De esta manera, es posible entender el homenaje a Jane Russell con el que termina el film, quien no sólo participó en varios melodramas sino que fue la protagonista de Macao de Josef Von Sternberg, una cruza de melo con film-noir, ambientado justamente en Macao y en el cual un zapato negro permitía que Mitchum y Russell se conocieran. Sin embargo, éste no es el único género que se cuela aquí, también se hace presente el género fantástico mediante la aparición de la imagen de una sirena sobre el agua que hierve en una bacha en los puestos del mercado. Lo que parece una arbitrariedad en realidad es la prueba de que para los directores, aún en el más rutinario y gris de los trabajos, hay un lugar para la fantasía.

 
Publicación: Julio 2012

Título: Alvorada Vermelha
Año: 2011
Duración: 27 minutos
Origen: Portugal
Director: João Rui Guerra da Mata y João Pedro Rodrigues 
Guión: João Rui Guerra da Mata, João Pedro Rodrigues, Rui Mourão
Dirección de fotografía: João Rui Guerra da Mata, João Pedro Rodrigues, Rui Mourão
Montaje: João Rui Guerra da Mata, João Pedro Rodrigues, Rui Mourão