CICLO DE CINE

Sala Lugones: Grandes clásicos del cine ruso

La balada del soldado
Del sábado 23 de mayo de 2015 al domingo 31 de mayo de 2015
Sala Lugones - Teatro San Martin
Avda. Corrientes 1530, Ciudad de Buenos Aires.

Ocho films en copias restauradas, enviadas especialmente desde Rusia por los legendarios estudios soviéticos Mosfilm, como anticipo de un nuevo ciclo de cine soviético dedicado a films clásicos del género bélico a realizarse en septiembre del corriente año.

En 2014 los estudios Mosfilm, que en tiempos de la Unión Soviética fueron el principal pilar de la industria cinematográfica, cumplieron noventa años. El hecho es especialmente significativo porque los Estudios Mosfilm fueron testigos de la historia del cine soviético prácticamente desde sus inicios. Hoy, nueve décadas después de su creación, los estudios siguen trabajando de una forma diferente, volcados sobre todo hacia la televisión, pero han conseguido adaptarse a los nuevos tiempos y, en buena medida, superar los desafíos tecnológicos.

Mosfilm surge de dos productoras que trabajaban en el cine ruso en la segunda década del siglo XX, la de Alexander Janzhonkov, uno de los pioneros en el terreno del largometraje, y la de I. N. Yermolev. Cuando en 1919 el cine es nacionalizado, estas dos productoras pasan a manos del estado y, al crearse en 1922 Goskino (El Instituto Soviético del Cine), se convierten respectivamente en la primera y segunda empresa más importantes, que se unen al año siguiente en un solo estudio, inaugurado con la realización de En las alas, de Boris Mikhin, estrenada en enero de 1914. A partir de 1935, la productora comienza a llamarse Mosfilm y en 1947 aparece su emblema característico e inconfundible: la estatua giratoria de la campesina con la hoz y el obrero con el martillo.

Desde su creación, Mosfilm ha estado ligada a una cantidad enorme de películas -más de 2.500-, que van desde los clásicos de la vanguardia soviética de los años veinte, como El acorazado Potemkin de Sergei Eisenstein, Tres en un sofá de Abram Romm, Tempestad sobre Asia de Vsevolod Pudovkin o Arsenal de Alexander Dovshenko, hasta las películas de Andrei Tarkovsky (La infancia de Iván, El espejo, Stalker, Solaris) y los hermanos Nikita Mikhalkov (Sin testigos) y Andrei Mikhalkov-Konchalovsky (El tío Vania, Siberiada).

Sábado 23
A las 14:30, 17, 19:30 y 22 horas. 
LA BALADA DEL SOLDADO
(Ballada o soldate; U.R.S.S., 1959)
Dirección: Grigory Chujray.
Con Volodya Ivashov, Zhanna Prokhorenko, Antonina Maksimova.
Uno de los grandes clásicos del “deshielo” que siguió a la muerte de Stalin, La balada del soldado narra la historia del joven Alyosha, un soldado de apenas diecinueve años que, en plena Segunda Guerra Mundial, gana una medalla como recompensa por su heroísmo en el frente de batalla. En lugar de la condecoración, Alyosha pide unos días de permiso para poder visitar a su madre. De camino a casa, conocerá a una chica de la que se enamorará.
“La descarada emotividad del film, su energía visual y su belleza, la fresca inocencia de los héroes, y el simple pero potente mensaje –el amor de una madre, de una chica, de los compañeros de armas y de los campesinos, donde la bondad engendra bondad- han trascendido la retórica de la Guerra Fría”. (Vida T. Johnson).
Nominada al Oscar a Mejor guión y a la Palma de Oro en el Festival de Cannes. (88’; DCP).
 
Domingo 24
A las 14.30 y 19.30 horas. 
ANDREI RUBLEV
(U.R.S.S., 1966)
Dirección: Andrei Tarkovsky.
Con Anatoliy Solonitsyn, Ivan Lapikov, Nikolay Grinko.
El monje ruso Andrei Rublev fue el gran pintor de íconos religiosos del siglo XV. Al tiempo que se volvía más popular, más dudaba de sí mismo. Testigo de terribles atrocidades, terminaría perdiendo la fe en el ser humano. El artista es la época que le ha tocado vivir, porque el arte trascendente e inmortal nace del conflicto entre el hombre y su destino. Suprimida por las autoridades soviéticas en 1966 (sólo sería estrenada en su país de origen cinco años más tarde), Andrei Rublev convertiría a Andrei Tarkovsky en el director ruso más importante de su generación, logrando en ella una perfecta reconstrucción histórica y, al mismo tiempo, recreando en pantalla toda una cosmovisión.
“Por un lado, Andrei Rublev está fundada en el conflicto entre la austeridad del cristianismo y la sensualidad del paganismo, ya sea eslavo o tártaro. Por el otro, pone al artista en el contexto del mecenazgo estatal y la represión. (…) Ninguna otra película le ha adjudicado una mayor significancia al rol del artista. Es como si la presencia de Rublev justificara la creación”. (J. Hoberman). (183’; DCP).
 
Lunes 25
No hay función
 
Martes 26
A las 14:30, 17, 19:30 y 22 horas.
EL PÁLIDO SOL DEL DESIERTO
(Beloe solntse pustyni; U.R.S.S., 1970)
Dirección: Vladimir Motyl.
Con Anatoliy Kuznetsov, Spartak Mishulin, Kakhi Kavsadze.
El pálido sol del desierto reconfigura la épica del western en la piel de un soldado ruso que -como un veterano pistolero del Lejano Oeste- debe enfrentarse sin ayuda a un grupo rebelde islamista que acecha un fuerte fronterizo y liberar un harem de mujeres capturadas. Estrafalaria, compleja y surrealista, la película destila humor popular soviético. Algunas de sus irónicas frases acabaron formando parte del idioma ruso cotidiano.
“La sorprendente El pálido sol del desierto abreva en las fuentes del spaguetti western para encarar un relato de aventuras irónico y minimalista (hasta el explosivo final) en las más alejadas tierras del subcontinente soviético, en algún momento de los años ’20. En una de las escenas del film de Moytl, rodado en colores casi fluorescentes, un grupo de mujeres musulmanas, recientemente liberadas de un harén, se quitan sus burkas justo debajo de un enorme cartel que reza “Abajo con los prejuicios. La mujer también es un ser humano”. (Diego Brodersen en Página/12). (84’; DCP).
 
 
Miércoles 27
A las 14.30, 18 y 21 horas. 
DERSU UZALA
(U.R.S.S./Japón, 1975)
Dirección: Akira Kurosawa.
Con Yuriy Solomin, Maksim Munzuk, Mikhail Bychkov.
Crónica dolida de la pérdida de un mundo ancestral, en Dersu Uzala un cazador solitario que vive en comunión con su entorno es integrado a un pelotón militar para colaborar con sus dotes de tirador y rastreador, pero al mismo tiempo les enseñará su amor a la naturaleza que los rodea. Más allá de su aparente formato de film de aventuras, el film describe la relación entre un explorador, científico e intelectual y el alma nómada, desprendida, responsable y solidaria del cazador. Mosfilm produjo al gran cineasta japonés Akira Kurosawa y logró su sueño de llevar al cine las exploraciones del geógrafo ruso Arseniev. Ganadora del Oscar a Mejor película, Dersu Uzala posibilitó el renacimiento de la filmografía de su autor luego de un período de depresión personal y crisis creativa. (144’; DCP).
 
Jueves 28
A las 14:30, 17, 19:30 y 22 horas. 
CUIDADO CON EL AUTOMÓVIL
(Beregis avtomobilya, U.R.S.S., 1966)
Dirección: Eldar Ryazanov.
Con Innokentiy Smoktunovskiy, Oleg Efremov, Lyubov Dobrzhanskaya.
Conocido en la Argentina por el melodrama Romanza cruel, Eldar Ryazanov fue el director de las comedias más populares del cine soviético. En Cuidado con el automóvil narra los enredos de un modesto empleado que, como Robin Hood, roba a los ricos de dudosos principios y entrega el dinero obtenido a los pobres. Siendo una película soviética esos personajes no podían tocarse sin una mirada crítica: dejando entrever detalles de la sociedad soviética en pleno auge y crecimiento económico, se trata de una crítica encubierta al sistema. (94’; DCP).
 
Viernes 29
A las 14.30, 17, 19:30 y 22 horas
LA PARENTELA
(Rodnya; U.R.S.S., 1982)
Dirección: Nikita Mikhalkov.
Con Nonna Mordyukova, Svetlana Kryuchkova, Yuri Bogatyryov.
Una mujer pueblerina decide visitar a su familia en la capital y se empeña en corregir la forma en la que viven. La parentela es una sátira mordaz que muestra el estancamiento social de algunos valores soviéticos, cobrando un sentido agudo y profundo sobre el eterno conflicto entre padres e hijos, entre el campo y la ciudad. Comedia dramática con tintes de crítica social, el entonces ministro de cultura la prohibió por irrespetuosa, aunque luego sería autorizada por el Secretario General del PC, transformándose en la película más exitosa de la última década de vida de la Unión Soviética. (98’; DCP).
 
Sábado 30
A las 14.30, 18 y 21 horas. 
MOSCÚ NO CREE EN LÁGRIMAS
(Moskva slezam ne verit; U.R.S.S., 1980)
Dirección: Vladimir Menshov.
Con Vera Alentova, Irina Muravyova, Aleksey Batalov.
El reconocido film de Vladimir Menshov registra las relaciones interpersonales en la Unión Soviética a través de tres amigas: la frívola pretende casarse con un hombre rico y solo logra un matrimonio fracasado; la sencilla se convierte en madre de familia; la tercera, madre soltera, no logra ingresar en la universidad pero alcanza un puesto directivo en una gran empresa. Desde una visión íntimamente femenina, Moscú no cree en lágrimas permitió que el mundo occidental se asomara a las costumbres de una Rusia desconocida.
Oscar a la Mejor Película Extranjera en 1981, el tercer Oscar soviético tras La guerra y la paz de Bondarchuk y Dersu Uzala de Kurosawa. Nominada al Oso de Oro en Berlín. (150’; DCP).
 
Domingo 31
A las 14.30, 18 y 21 horas
ALGUNOS DÍAS DE LA VIDA DE I. OBLOMOV
(Neskolko dney iz zhizni I.I. Oblomova; U.R.S.S., 1980)
Dirección: Nikita Mikhalkov.
Con Oleg Tabakov, Yuri Bogatyryov, Andrei Popov.
Perfecta adaptación de la novela de Ivan Goncharov, “Oblomov”, es uno de los mejores estudios del carácter ruso. En el siglo XIX, cuando la nobleza rusa vivía ociosa y aburrida sin encontrar su lugar en el mundo, Oblomov conoce de pronto un extraño renacer que brevemente le hace creer en la posibilidad de otra clase de vida, en la confianza y el amor. Enfant terrible del cine soviético, Nikita Mikhalkov tuvo abuelos pintores y padres escritores y tanto él como su hermano Andrei Mikhalkov Konchalovsky se convirtieron en cineastas. Esta película introspectiva, relajada, parsimoniosa y psicológica, es uno de sus mejores films. (140’; DCP).