CICLO DE CINE

Filmoteca en vivo: Lo fantástico en el cine argentino

El crimen de Oribe
Del viernes 29 de mayo de 2015 al domingo 31 de mayo de 2015
ENERC
Moreno 1199. (05411) 4383-2622.

Entrada libre y gratuita. Textos y programación a cargo de Fernando Martín Peña. Todas las proyecciones se realizan en fílmico.

Viernes 29
23hs. EL HOMBRE QUE AMÉ (Argentina-1947) de Alberto de Zavalia, c/Pedro López Lagar, Delia Garcés, Olga Casares Pearson, Jorge Salcedo. 87’.
Esta curiosa variación sobre el tema de Fausto es uno de los poquísimos films auténticamente fantásticos de la historia del cine argentino y también uno de los menos vistos. Alguna vez alguien deberá investigar seriamente cómo fue que, para hacerlo, Zavalía se interesó en un relato del escritor Guy Endore, un personaje extraordinario que sucesivamente fue un gran novelista del género fantástico (El hombre lobo de París), guionista del mítico director Tod Browning (en La marca del vampiro y Muñecos infernales), nominado al Oscar por También somos seres humanos (Wellman-1945), testaferro de Dalton Trumbo y víctima de la lista negra por haber pertenecido al Partido Comunista.

Sábado 30
21hs. EL CRIMEN DE ORIBE (Argentina-1950) de Leopoldo Torres Ríos y Leopoldo Torre Nilsson. c/Roberto Escalada, Carlos Thompson, Raúl de Lange, María Concepción César. 87’.
Basado en la novela corta de Adolfo Bioy Casares El perjurio de la nieve, el film desarrolla un clima de sugestión que se transforma en profundo misterio cuando una inesperada elipsis en el relato interrumpe su desarrollo y escamotea sucesos que sólo se revelarán al final. La segunda mitad del film reemplaza ese misterio con la descripción de otro aún mayor, de orden sobrenatural. El resultado oscila extrañamente entre lo fantástico y lo cotidiano, un tono similar al que lograron por ejemplo Oesterheld y Breccia en la historieta Sherlock Time. Torre Nilsson ideó y realizó este film en colaboración con su padre, Leopoldo Torres Ríos, tras desempeñarse como su asistente durante varios años.

Domingo 31
17hs. LOS VERDES PARAÍSOS (Argentina, 1947) de Carlos Hugo Christensen, c/Guillermo Battaglia, Aída Luz, Carlos Thomson, Eduardo Cuitiño. 88’.
Este es un film inclasificable, cuyo relativo olvido ha sido atribuido al fracaso de su estreno comercial y éste, a su vez, al presumible error de haber otorgado el protagónico a Guillermo Battaglia, que no tenía peso estelar. Sin embargo, es muy difícil imaginar a un actor más adecuado para el papel. El tema procede de un cuento de Horacio Quiroga y Christensen despliega la imaginación visual necesaria para volver aparente un drama que es personal y abstracto. Un prodigioso empleo de la luz, la preferencia por la expresividad de los rostros y la violencia con que se vuelven visibles los espectros interiores del protagonista, son algunos de los rasgos más destacados de esta obra mayor que merece revisarse. Se exhibirá en una copia tomada de los negativos originales (hoy perdidos), que pese a su antigüedad se encuentra prácticamente nueva y fue rescatada en el exterior por la Filmoteca Buenos Aires.

19hs. EL REGRESO (Argentina-1950) de Leopoldo Torres Ríos, c/ Santiago Gómez Cou, María Concepción César, Ilde Pirovano, Francisco López Silva, Horacio Delfino, Luis Capdevila. 71’.
Curiosa comedia fantástica en la que un hombre, condenado a pasar la eternidad en el Infierno, obtiene del Diablo una última oportunidad para volver a ver a la mujer que ha amado. La mayor parte del argumento se apoya en un humor seco y sin estridencias, comprendido a la perfección por los protagonistas Guillermo Battaglia y Santiago Gómez Cou. El film no pretende el vuelo poético de El crimen de Oribe, pero en los últimos diez minutos alcanza un inesperado romanticismo en una secuencia que debe contarse entre lo más emocionante del cine de Torres Ríos.

21hs. CULPABLE (Argentina-1960) de Hugo del Carril, c/Hugo del Carril, Roberto Escalada, Elina Colomer, Myriam de Urquijo, Diana Ingro, María Aurelia Bisutti, Ernesto Bianco, María Esther Duckse, Luis Otero, Carlos Olivieri. 90’.
Culpable comienza con un dinamismo sorprendente, que se expresa desde un automóvil que escapa en la escena de títulos, y sigue durante una media hora como si se tratara del mejor policial negro que uno jamás haya visto. Luego el relato se vuelve metafísico: al borde de la muerte, un criminal recibe la oportunidad de ser otro, el que hubiera sido si el rico industrial que fue su padre lo hubiese reconocido al nacer. El film se basa en una obra teatral de Eduardo Borrás, que atribuye el destino del hombre a su libre albedrío, liberándolo de la predeterminación de toda fuerza superior: el protagonista elige conscientemente practicar el mal y por lo tanto es culpable. Este postulado invierte los términos de la mayoría de los mejores policiales negros, donde los personajes suelen ser objetos del capricho del destino. Culpable es, en este sentido, una especie de anti-noir. Aquí no hay destino sino autodeterminación y lo más interesante es que detrás de esa facultad no está Dios sino la conciencia humana y el sentido de responsabilidad personal.