Charla-debate con Patricio Guzmán sobre Nostalgia de la luz

Charla-debate con Patricio Guzmán sobre 'Nostalgia de la luz' (2010)

En el marco de la 13º edición del BAFICI Patricio Guzmán participó en dos secciones, Focos y Retros y Panorama/Trayectorias; en esta última estuvo programada Nostalgia de la luz (2010) y, tras su primera proyección, el director mantuvo una charla-debate con los espectadores.

Patricio Guzmán: Gracias, estoy a vuestra disposición para contestar preguntas, lo que ustedes quieran.

Espectadora: ¿Cómo surgió la idea de hacer este documental?

Patricio Guzmán: Durante bastante tiempo, como cuatro años… cinco años, tenía en la cabeza hacer una película sobre el desierto y me puse a trabajar en mi casa en solitario. El desierto [se refiere al Desierto de Atacama] es un lugar extraordinario porque hay muchas columnas temáticas que son los arqueólogos por una parte, los geólogos, los astrónomos, y las mujeres. De pronto descubrí que lo que había que hacer era cruzar estas líneas y hacer que un astrónomo hablara con las mujeres o que un arqueólogo se refiriese al trabajo de los astrónomos, y así poco a poco fui hilando la historia, combinando estos elementos tan opuestos pero que no lo son, no lo son porque la galaxia se compone de los mismos elementos de nuestro cuerpo y esto quedó verificado cuando encontré al astrónomo norteamericano en ese observatorio, que estudia una galaxia lejana, muy lejana, que tiene calcio y yo le preguntaba “¿pero de qué calcio se trata, un calcio interplanetario diferente?”, me dijo “no, es el mismo que usted tiene en la columna vertebral”. Y es el mismo calcio que tienen los huesos de las mujeres que buscan a pocos kilómetros a los cuerpos de su familia, entonces ahí sentí que la intuición que uno tiene como documentalista a veces se encuentra con la realidad.

Espectador: A mí me hace un poco de ruido esa apelación a los años cuarenta, cincuenta, como ese momento idílico donde no había maldad, donde los presidentes caminaban por la calle y donde el mundo entraba en un bolsillo. Imagino que tendrá que ver con su propia infancia, sus propios recuerdos, pero también se muestra que la explotación del salitre había sido mucho antes de eso y había sido injusta y con esclavos, entonces ¿por qué esa insistencia tanto al principio de la película como al final, con las bolitas sobre la mesa, en que hubo un momento idílico, que fue poco antes de la dictadura, y que después vino el mal?

Patricio Guzmán: Porque yo cuento mi historia y mi historia es esa, al principio y al final. Esta no es una película histórica ni astronómica ni científica, es mi punto de vista.

Espectador: Patricio, yo ya vi la película sobre Salvador Allende [Salvador Allende, 2004], soy profesor de la Escuela TEA de periodismo, la muestro todos los años a mis alumnos, que la ven como algo antropológico, extraño a ellos, pero bueno, interesante la experiencia. Quería agradecerte esta película porque acá en Argentina estamos viviendo esto que se dice al final “el que no tiene memoria no vive en ninguna parte”, ¿no?, acá hay toda una campaña… realmente los que tratamos de recordar somos la lepra, como dice esa mujer en la película, y me parece que la lepra debería difundirse todavía más entre la gente, porque esa lepra es lo único que nos puede salvar. Hay muchos periodistas incluso acá que están diciendo que hay que terminar con la dictadura, que están aburridos de los años setenta, que lo de los desaparecidos ya pasó, que en todo caso esa es la mitad de la verdad, etcétera, etcétera, y yo quería agradecerte esta película porque me parece que, si bien no creo mucho en la militancia revolucionaria transformadora y definitiva, sí creo que películas como esta son militantes, es un pequeño aporte a algo que algunos creemos.

Patricio Guzmán: Muchas gracias por tus palabras. Yo también creo que la memoria es una cuestión permanente, no es una ráfaga, hace veinte años o quince años nadie hablaba de ecología y ahora la ecología existe, la memoria también, son conceptos que han llegado al mundo actual para quedarse para siempre. En Europa constantemente se está recordando y recordando todavía la Guerra Mundial, la primera incluso, y se habla mucho de ello porque es nuestro pasado inmediato y determinante del mundo actual. Yo pienso que justamente América Latina entra en ese dominio de la memoria, para revisar la historia estamos llenos de héroes de cartón-piedra, los textos de historia no dicen todo lo que pasó, pero hay jóvenes historiadores que están revisando la historia y estudiándola más a fondo, con un criterio más científico; creo que ya está pasando la época de esta historia llena de hechos buenos que nos hemos inventado todos. Compré un montón de textos escolares en Chile, universitarios y de enseñanza media; por una parte, la tendencia es que los textos más modernos son con esquemas, hay poca prosa, son títulos y esquemas, y en general no se habla mucho del período de Allende y la dictadura se pasa rápido también. Luego estuve un tiempo en Alemania y conseguí una guía turística de Chile, muy buena, cada día las guías turísticas son mejores, y en esa guía había más elementos que en los textos escolares chilenos. Si yo hubiera sabido esto antes lo habría puesto en la película. En realidad hice cinco cortometrajes más junto con la película, con personajes que no tenían lugar pero que eran bonitos. Una de esas películas cortas es sobre el estado actual de la memoria en Chile y todos los historiadores, sociólogos y psicólogos que entrevisté luchan todavía porque la memoria se restituya plenamente en Chile. En Chile hay una tendencia a no responsabilizarse por lo que ocurrió, y entonces uno le pregunta a mucha gente, sobre todo a la gente de derecha que participó en el Golpe, o que simpatiza con Pinochet, y la respuesta es “yo no fui, yo no estuve, yo no vi”, una respuesta sin ningún compromiso. Yo creo que poco a poco hay que establecer un equilibrio, estoy completamente seguro de que lo vamos a conseguir… en cien años. No olvidemos que la memoria es un fenómeno lento, lento. Los franceses recién reconocen que torturaron en Argelia, el Vaticano recién reconoce que no se opuso al nazismo como debió haberse opuesto… el gobierno de Chirac [Presidente de Francia entre 1995 y 2007] reconoció que la república francesa era la responsable de que se deportase a cuarenta mil niños judíos del velódromo a Auschwitz… y en España han pasado 75 años y los muertos siguen enterrados afuera de los cementerios. No hay que extrañarse de que sea lenta, hay que tener paciencia y seguir trabajando creativamente sobre la memoria, es importante buscar dispositivos narrativos diferentes. En este caso, yo pruebo que la memoria pertenece a la galaxia entera, al cosmos. Somos parte de la Vía Láctea y lo que pase allí va a incidir en la tierra; la materia es la misma aquí que en todos los planetas y en las galaxias; los átomos son los mismos y por eso Valentina al final dice o insinúa que tal vez sus padres están en los átomos del universo. Yo creo que si somos creativos vamos a continuar hablando de la memoria de una manera diversa, amplia, entretenida, y encontraremos el camino, pero hay que tener paciencia.

Espectador: Bueno, antes que nada te quería agradecer por la presencia y mi admiración profunda por tu trabajo. También te quería agradecer por la metáfora en la narrativa y en lo audiovisual de todo lo que montas, que transforma la documentación como en una poesía, digamos, que es parte de lo que vos estabas contando también. La pregunta obligada que tengo es ¿qué repercusión tuvo tu trabajo entre las autoridades chilenas?, si es que la tuvo.

Patricio Guzmán: Voy a empezar al revés, te voy a contar la repercusión que ha tenido en el mundo. Vamos por la 24º semana en la cartelera de Francia, empezamos con 42 copias, ahora tenemos 11, tenemos 61.124 espectadores, hay 12 copias en Alemania, 4 copias en Bélgica y Suiza, y unas 20 copias en Estados Unidos. La película se estrenó hace dos semanas en Nueva York, y va a pasar a Filadelfia, Chicago, Los Ángeles, San Francisco, San Diego; y, en Canadá, a Toronto, Montreal y Vancouver. Hay una distribución en marcha en México, otra en Brasil y esperamos que aquí también comience. En Chile se va a estrenar el 8 de septiembre[*] con 10 copias en fílmico y 2 en alta definición. El gobierno chileno tiene dos subvenciones, una se llama FONDAR [Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura] y la otra CORFO [Programa de Fomento al Cine y a la Industria Audiovisual], ninguna de ellas fue otorgada, no hay ningún peso chileno en la producción de la película. La directora de producción de la película, chilena, no cobró salario, hizo la película porque quiso hacerla, está aquí atrás, se llama Verónica Rosselot; mi mujer, que es la productora general, no cobró salario, y yo tampoco; pero sí les pagamos a todos los técnicos bien, lo que hay que pagar. Tenemos todavía un déficit, falta pagar una parte de la sala de montaje, una parte de la mezcla, también una parte de los músicos. Estamos muy contentos de deber eso y de tener la responsabilidad de pagar todavía la película, porque la hemos hecho con completa libertad y en todas las partes del mundo donde la hemos mostrado causa un gran impacto, lo que quiere decir que hay mucha gente interesada en la memoria en todas partes. Afortunadamente, ganamos el premio Europa [se refiere a los Premios de Cine Europeo otorgados por la EFA, Academia de Cine Europeo] a principios de año, nunca pensamos que íbamos a llegar hasta allí, pero lo ganamos.

Espectador: La consulta es respecto a la pregunta anterior, si usted reconoce en Chile, hoy día, un interés… si puede ver la punta de iceberg de una generación o de actores sociales que quieran tener un revisionismo histórico, con la historia de Chile particularmente.

Patricio Guzmán: Sí, hay grupos de jóvenes muy descontentos porque sus padres no les contaron, porque sus profesores no les contaron, porque estuvieron desinformados. Hay también un grupo de historiadores jóvenes que intentan volver a estudiar la historia de Chile, revisarla con un criterio más científico, más moderno, y sacar a la luz hechos que están en la sombra. Hay un gran archipiélago de pequeñas organizaciones interesadas en la memoria, por eso digo que poco a poco se van a imponer y se va a restablecer un equilibrio entre la ignorancia y el conocimiento sobre el período de Allende y de Pinochet.

Espectadora: Primero quiero agradecerte por este trabajo. Mi pregunta es bastante puntual, quería saber en qué momento decidís quiénes van a ser los protagonistas de tu relato y si hubo algún cambio, si esto estuvo decidido desde el comienzo, si cambió algo durante el rodaje, o si nacieron en la última etapa, en la post-producción del trabajo.

Patricio Guzmán: No, en la post-producción no porque están filmados, no puede ser. El problema cuando tú estás mucho tiempo dándole vueltas a una idea y escribiendo… yo creo en la escritura documental, hay otros autores que dicen que no, que hay que filmar de una manera muy libre y tienen razón también, pero a mí me gusta crear un pequeño guión imaginario. El problema que puede ocurrir es que tú comienzas a inventar una realidad deduciendo lo que habría en el desierto, entonces lo primero que hicimos fue un viaje de reconocimiento de dos meses y un poco más para encontrar a los personajes, si no los hubiera encontrado no habría hecho la película, o al menos sería completamente distinta. La primera persona que encontré fue Gaspar, el astrónomo que es capaz de comparar su trabajo con el de las mujeres; encontré a estas dos mujeres que pertenecen a un grupo de quince, pero las otras están ya ancianas y algunas un poco enfermas; encontré a Lautaro, el arqueólogo que dice que el desierto es una puerta del pasado y que somos capaces de estudiar las momias a 10 mil años atrás y los astros a millones, pero no somos capaces de hablar de cómo exterminamos a los indios, tanto en el norte como en el sur de Chile; y encontré a Valentina, la mujer joven del final, que es muy importante para cerrar la película, quien me dijo que no me podía conceder la entrevista, me contó que ella nunca había hablado en público de esto y que no estaba preparada, yo le dije que se tranquilizara, que tenía mucho tiempo para hacer el documental, uno tarda un año en filmar, en montar, en sonorizar, y que íbamos a estar en contacto para no perder la relación. Cuando hice la primera estructura le mostré la película, junto a los abuelos, y me dijo inmediatamente que al día siguiente hacíamos la entrevista. A los 35 años, es la primera vez que ella habla en público. Por lo tanto, encontré a esos personajes, son parte del proceso de búsqueda que tuvo la película y, como te digo, si no hubiera sido por ellos no habría película. Se hubiera transformado en una hipótesis mía, que yo habría tenido que narrar entera, y que habría sido probablemente una película de ficción. Lo que cambia todo son los personajes.

No sé si queda tiempo. Este festival me llama mucho la atención porque los debates en Francia duran a veces más que la película. Hay veces en que duran tanto que de repente la gente comienza a irse, entonces uno respira aliviado y dice “bueno, se van, por fin”, pero no es así, han ido al baño y vuelven. Me agrada mucho que aquí tengamos mini debates, que no cansan. Muchas gracias por venir.

Registro: Sebastián Santillán

Transcripción, edición y notas: María Gabriela Ragonese

 


 

[*] Agradecemos la información actualizada que nos brindó Patricio Guzmán en los últimos días, quien nos contó que el film estuvo en 11 salas de diferentes ciudades de Chile, asistieron aproximadamente 6 mil espectadores y se realizó una función especial en Calama (Región de Antofagasta), la ciudad de las mujeres buscadoras que aparecen en Nostalgia de la luz, en la que ellas participaron en una charla con el público.

Publicación: Noviembre 2011
Patricio Guzmán