Charla pública: Juan Pablo Zaramella

Charla pública: Juan Pablo Zaramella

En el marco de la retrospectiva que le dedicó el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, el prestigioso animador argentino Juan Pablo Zaramella mantuvo un diálogo abierto con el público que se congregó en el Colegio Público de Abogados de Capital Federal. Principal referente de la animación argentina contemporánea, Zaramella se explayó sobre su filmografía, su formación y el reconocimiento que están recibiendo sus trabajos. Además, a modo de bonus, un comentario sobre "Luminaris" a cargo de la mismísima presidenta de la Nación.

¿Qué posibilidades sentís que te da trabajar con la animación?

Contar historia que no podés contar de otra manera. Por ejemplo Lapsus, ese corto es imposible hacer con otra técnica, tiene que ser animación. A mí me gusta mucho pensar las historias en base a la lógica, o mejor dicho la falta de lógica, de la animación. Podés hacer cualquier historia. Eso es lo que me gusta aprovechar lo más posible cuando hago un corto.

¿Cómo fue tu formación en animación? Tengo entendido que sos graduado de la carrera de Director de Cine Animado por el Instituto de Cine de Avellaneda.

Sí, me recibí en Avellaneda, una carrera de tres años. Tuve la suerte que conseguí laburo ni bien salí de la escuela, enganché una campaña para Cablevisión, para la cual me pidieron una serie de 10 spots en un año. Yo no tenía mucha idea, había hecho unas pocas pruebas de stop-motion en la escuela, no tenía mucha idea de cómo resolverlo, lo fui resolviendo sobre la marcha. Aprendí muchísimo haciendo esos 10 spots.

Así fui haciendo proyectos de a poquito, El Desafío a la Muerte es el primero. A lo largo de los años uno va incorporando nuevas cosas, por ejemplo el uso de la tecnología digital. Cuando empecé  filmar, todavía no había programas que te permitieran tener un control sobre los cuadros que vas sacando, comparar el cuadro que acabas de sacar con el cuadro que vas a sacar. Para un animador es esencial poder comparar un movimiento con el cuadro previo. A lo largo de los años la tecnología digital para la animación y el stop-motion mejoró mucho, lo cual te ayuda para hacer mejores animaciones.

La tecnología te permite relajarte en esa parte tan ardua que históricamente fue una pesadilla para todos los animadores que hicieron stop-motion. Te permite concentrarte más en la parte artística.

¿Qué artistas te inspiraron para tu carrera?

No sé si hay alguien en particular. Del mundo de la animación, de adolescente me gustaba mucho Bill Plympton, que tiene un humor muy adolescente. También me gustaban mucho animadores como Paul Driessen, Norman McLaren, Jan Švankmajer. Y después el cine en general, no solo de animación.

¿La técnica la elegís en base a la historia?

Depende. En todos los cortos elegí la técnica en base a la historia, a excepción de Luminaris, en que elegí primero la técnica y luego la historia. Yo ya sabía que deseaba hacer algo con pixelation antes de escribir la historia. Sabía que iba a usar pixelation e iba a usar esa música.

Pixelation es la animación con actores. Es la misma técnica que el stop-motion, pero conactores, se van sacando fotos mientras se los va cambiando de posición.

Filmábamos muy temprano a la mañana y el avance de la luz es bastante rápido, más rápido de lo que la gente suele suponer. Entre foto y foto teníamos 15 segundos. Trabajamos a 25 fotos por segundo. Cada toma demandaba poco más de una hora.

Lo que sí fue muy difícil es tener la toma, porque inmediatamente se nublaba o aparecía bruma, cambiaban las condiciones de luz entre foto y foto, por lo que no servía la toma y debíamos volver otro día al mismo lugar a tratar de hacer nuevamente la toma.

Pero una vez que tenías las condiciones climáticas ideales, como nosotros trabajábamos bien y prolijo, las cosas salían bastante rápido.

¿Cómo hiciste para que se te conociera más públicamente?

Primero, mucho Internet. Mis primeros cortos los subía a Internet ni bien los terminaba. Los empecé a enviar mucho a festivales. Los festivales son como el lugar ideal para difusión, hoy junto con Internet. En el caso Luminaris y Viaje a Marte, prefiero que no estén Internet por el momento, porque hay un canal de distribución y venta que ayuda a recuperar el dinero invertido. Y si lo pongo en Internet no puedo venderlos. Por lo menos en los dos primeros años de vida del corto, trato que no aparezcan en Internet. Salvo cortos breves, como el de la ópera, que tienen más un fin de difusión de lo que es mi trabajo. Como no hay tanta inversión de dinero, es más fácil ponerlos en Internet ni bien los termino.

Si tenés suerte, podés caer en un lugar que hace que se disparen las visitas. Por ejemplo, el de Creación hace unas semanas fue seleccionado por Vimeo para estar en la página de inicio. ¡Y pasó en dos días a tener 20 mil visitas! Estuvo meses y lo vieron tan solo 800 personas, pero cuando se lo sube a un sitio que tiene mucha repercusión pública, las visitas se disparan.

¿Cómo es el mercado de la animación en Argentina?

Es muy chiquito. Ahora, tal vez con los concursos del Instituto de Cine para televisión digital empieza a haber algo. Empieza a haber algo, un apoyo. Pero aún falta tiempo para ajustar presupuestos a la realidad de lo que es la animación. Pero se están produciendo cosas y es muy interesante que están apareciendo personas interesadas en producir. Y hay mucha gente interesada en hacer cortos independientes, de calidad variable, pero de poco la media de calidad de lo que se está haciendo sube.

 

Luminaris (2011)

«Este corto tiene hasta ahora 45 premios. El más importante hasta ahora es el festival de Annecy, en el sur de Francia, el evento más grande de animación del mundo, van animadores de todo el mundo. Obtuvo el premio del público y de la crítica. Ahora quedó entre los 10 cortometrajes preseleccionados para los Oscars.»

[Trailer Luminaris]

 

 

 

 

¿Cómo es el trabajo con los actores en un corto de animación? ¿Cómo dirigís la actuación?

Es complicado, porque a veces lo único que tenés que pedirles es que se queden quietos. En el caso de Gustavo [Cornillón] fue bastante fácil porque ya habíamos trabajado en El Guante, entiende muy bien la técnica pixelation, es muy conciente de la animación en sí misma, y además tiene mucho control sobre su cuerpo. Se puede quedar 5 minutos quieto en la misma posición. ¡Practica joya, es budista, es fácil para él!

En el caso de María [Alché] fue un poco más difícil porque viene de una escuela de actuación más de teatro, cine, y al principio le costó un poquito, pero luego le encontramos la vuelta. Al comienzo ella no entendía cómo preparar su personaje, porque no tenía nada que ver con una actuación normal. No podía seguir la lógica del personaje a lo largo de la toma, porque tenía que estar quieta en una posición y sentía que no podía aportar nada. Los primeros días fueron angustian, pero luego, a medida que se iban haciendo tomas y vio cómo era el proceso, se relajó y la cosa fue fluyendo mucho mejor.

¿Cuánto tiempo lleva hacer un corto de animación como este?

No es fácil medirlo, porque al ser una producción independiente, en el medio hay que trabajar de otra cosa para vivir. Luminaris demandó dos años y medio de realización, algo así como 60 o 70 jornadas, la mayoría de exteriores, pero es difícil de determinar, porque no siempre eran jornadas completas, a veces filmábamos mañana y tarde, y otras veces solo podíamos filmar durante 2 horas. En algunas ocasiones filmábamos entre 8 y 12 horas, variaba mucho por esa dificultad de filmar con la luz. A veces llegábamos al lugar y nos encontrábamos que las condiciones de luz impedían filmar.

 ¿Cómo hacían con los transeúntes para que no quede gente en cuadro?

Filmábamos los domingos a la mañana, que es cuando hay menos gente en las calles de Buenos Aires y en barrios más o menos tranquilos. En algunos casos es inevitable que se te meta una persona, un perro, una paloma. Cuando eran muy notorios, los borrábamos en postproducción, pero no hubo muchos casos.
Recuerdo un caso de una toma que estaba quedando muy bien y justo un camión de soda se estaciona justo enfrente de la cámara. ¡Andá a explicarle al tipo que estás haciendo un stop-motion, con intervalos regulares de tiempo! Y bueno, se perdió todo. Hasta que logramos explicarle al tipo, ya habían pasado tres fotos en el medio, así que ya no se podía retomar esa toma. ¡No teníamos presupuesto para cortar la calle! (risas).

¿Cómo se te ocurrió usar la canción Lluvia de Estrellas, del Sexteto Mayor?

Lo escuché durante mucho tiempo de mis padres y abuelos. Siempre me gustó mucho y siempre tuve la sensación de que había una historia escondida dentro del tema, que al ser instrumental sugiere mucho. Así que decidí crear esa historia que sentía que estaba dentro del tema. Empecé a tomar notas e improvisar con la técnica y fue saliendo de a poco la historia.

Hacer coincidir la canción con la historia fue un trabajo bastante grande. El guión no fue escrito en un programa de texto, sino en un programa de edición. Con la música de base, fui haciendo bloques de textos que decían lo que iba sucediendo en la historia a medida que avanzaba la música. A veces tenía una idea visual para la historia, pero probaba con la música y me daba cuenta que no entraba, entonces había que repensar la idea. Fue bastante trabajoso. ¡No creo que el próximo corto sea hecho en base a una música! Quiero un poco de libertad.

FILMOGRAFÍA

El Desafío a la Muerte (2001)

Es un guión que tenía escrito dos años antes que tuviera mis propios equipos para producirlo. En el momento en que compré mi primera cámara y mi primera computadora que me permitía editar video en buena calidad, a fines de los noventas, decidí hacerlo. En los noventas era imposible hacer videos en resolución televisiva de forma casera. Cuando fue técnicamente posible, empecé a hacer mis cortos por mi cuenta e independiente de otras productoras.

 

 

El Guante (2001)

 

 

Viaje a Marte (2004)

¿Vos hacés música también?

Hice la de Viaje a Marte. Pero ya no hago música, todo algo de música, pero no demasiado bien. Componer es muy arduo y agotador cuando no sos muy buen músico, así que me cansé. Ahora prefiero que ese trabajo esté a cargo de un músico profesional.

[Trailer Viaje a Marte]

 

 

Sexteens (2006)

«Fue un encargó de la Fundación Huésped. Me dieron libertad creativa para hacer lo que quiera, solo hubo un par de sugerencias en el medio, pero no se metieron para nada con la historia, ni con el mensaje ni cómo transmitirlo. Fue una buena experiencia, porque se hizo con poco dinero, y lo que no hubo en dinero lo hubo en libertad. Lo disfruté mucho, lo que comenzó como un proyecto por encargo se convirtió en un corto personal.»

 

 

Lapsus (2007)

 
Necesitaba que sea un personaje que sea blanco y negro. En un momento pensé en usar un pingüino, pero cuando se me ocurrió una monja, me pareció que iba a ser mucho más divertido para todas las cosas que le iban a pasar. Además todo el tema del bien y del mal le daba otra lectura.

 

 

 

En la Ópera (2010)

 

 

Serie de spots sobre los elementos para Tecnópolis (2011)

¿La serie de cortos sobre los elementos fue un encargo del Incaa?

Sí, fue un encargo del Incaa. Originalmente fue pensada para los distintos espacios de la feria Tecnólopolis. Fue un pedido con muy poco tiempo, teníamos un mes para hacerlos todos. Lo hice junto con Can Can Club, el estudio que tiene un corto muy famoso en stopmotion llamado Teclópolis [dirigido por Javier Mrad]. Como teníamos tan solo un mes para hacer los 5 cortos, le pedí a la gente del Incaa que nos diera libertad de hacer lo que pudiéramos en ese mes. No podíamos garantizar nada. Y cuando nos dieron la libertad, nos relajamos mucho, nos dijimos «no tenemos ninguna presión», si solo sacábamos 30 segundos por cada tema, está todo bien. Si salían más, mejor. Así que nos relajamos, casi lo hicimos como un juego. Y la realidad que los resultados son muy buenos en relación al tiempo que tuvimos para hacerlos. Estamos muy contentos con el resultado de lo que hicimos. Fue un proceso muy dinámico, porque todos tirábamos ideas, probábamos cosas.

Sabíamos que deseábamos utilizar cada uno de los elementos que estábamos mencionando en cada uno de los spots. En el caso del aire era imposible, por eso utilizamos los papeles.

El último que hicimos fue el de Creación, que en un momento decidimos hacerlo con comida. Primero surgió la idea del cerebro nuez, y luego decidimos hacer todo el corto con comida. Lo que se ve es una especie de recorrido por la historia de los inventos de la humanidad. ¡Nadie se da cuenta de eso!

Elementos: Agua (2011)

 

 

Elementos: Fuego (2011)

 

 

Elementos: Aire (2011)

 

 

Elementos: Tierra (2011)

 

 

Elementos: Creación (2011)

 

 

 

 

Declaraciones recogidas el 2 de diciembre de 2011 en el marco de la retrospectiva de sus trabajos que le dedicó el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

Bonus: La presidente argentina, Cristina Fernández, recomienda Luminaris

 

 

Registro y edición: Sebastián Santillán

Publicación: Noviembre 2011