Mesa redonda sobre «El árbol de la vida»

Mesa redonda sobre «El árbol de la vida»

El último film de Terrence Malick fue sin dudas una de las películas más polémicas del 2011, generando amores, odios y desconciertos varios. Entonces Marienbad decidió armar una mesa para debatir el film, con la participación de varios de los integrantes del staff de la revista. Aquí unos esbozos del debate, el cual inaugura la sección de Mesa Redonda.

Sebastián: Me resultó una experiencia rara ver El árbol de la vida en el cine, en el sentido de estar en una sala llena, en la cual gran parte del público salía horrorizado, espantado, porque fue a verla con determinadas expectativas, y que en algún punto se sintió engañado.

Geraldine: Sí, porque esperaban una narración lineal, o sea, con un principio, conflicto y desenlace…

Iván: Y viste un dinosaurio a los quince minutos de empezada la película…

(Risas)

Geraldine: A un dinosaurio que le aplastaban la cabeza…

Iván: A mí no me gustó esa parte.

Luciana: ¿La parte de la creación del universo?

Geraldine: Lo del dinosaurio me pareció un tanto innecesario, pero al margen de eso, es una película muy interesante. Por cierto, considero que la película no tiene un desenlace o un fin, porque la vida tampoco lo tiene. Es prodigioso el momento en el que la madre cierra los ojos, se inicia esta secuencia —interminable para algunos espectadores, quizás hacían más ruido con el pochoclo o se empezaban a distraer con otras cosas—,  de escenas sobre cómo una muerte y el sufrimiento de la madre a causa de ella, daban inicio al origen del universo y al origen de la vida en la tierra.

Luciana: En mi caso, cuando fui a ver la película al cine, no vi a nadie levantarse e irse de la sala.  Tuve la extraña experiencia de sentir que estaba viendo en una sala de cine comercial una película que escapa de los convencionalismos, re-elaborando muchos elementos del cine de vanguardia o de arte y ensayo. Un ejemplo de esto podría ser la secuencia de la creación del universo: hay extendidos minutos donde vemos la nada y la materia. Son planos abstractos donde sólo podemos aprehender las imágenes a través de juegos por contrastes de colores y formas, por puro movimiento en el espacio vacío. Ese espacio vacío tiene otra vuelta de tuerca: es el vacío del hombre a partir del interrogante filosófico, es la gran pregunta del hombre occidental del siglo XX: la pregunta por Dios,  y este film expresa la posibilidad de poner en palabras, si es que lo hay, un diálogo con Dios o con alguna otra esencia trascendental. En cuanto al tipo de producción, me llama la atención que un film de estas características sea uno de los más importantes del año en Hollywood. Cuando vi El árbol de la vida me cautivaron muchas imágenes, y creo que es destacable la habilidad de Malick para que no haya casi ningún plano y movimiento de cámara que se repita.

Sebastián: La película tiene un formato filosófico y hasta teológico, es decir, una puesta en perspectiva de una concepción de la relación del hombre con la divinidad.

Iván: Yo fui a ver la película un miércoles a las dos y media de la tarde al Arteplex y estaban todos los jubilados de Belgrano (risas, muchas). Cuando terminó la película, una señora se acerca a la otra, se saludan primero, porque el público que va a las dos y media de la tarde, es el público que va al Arteplex a ver cualquier cosa que le pasen. Generalmente son películas italianas o francesas producidas por la RAI (risas, muchas). Una señora le pregunta a la otra por la película, y una contesta “no me gustó” y la otra señora le contesta “esto es una película para nosotros, los que creemos” (carcajadas).

Sebastián: Igual me parece bastante pertinente. Habría que preguntarle a la señora en qué cree.

Luciana: Como les mencioné antes, lo que me pareció más interesante e increíble de la película es su grado de exploración visual. Especialmente, la forma en que se inscribe el punto de vista o la mirada. ¿La mirada se inscribe o se ancla en algún lugar específico? Yo creo que sí: se ancla en una serie de personajes que conforman la historia de una familia americana donde se germina lentamente la violencia en los vínculos parentales. Pero Malick no indaga ni problematiza profundamente cómo se establece y naturaliza este sistema de relaciones donde conviven el Mal y el Bien, simplemente expone estos vínculos. En lo personal, el film me generó una disyuntiva entre quedar cautivada por el logrado estilo narrativo para transmitir imágenes mentales, y cierto rechazo por el derroche de mensaje moralista. La moral en El árbol de la vida puede abrir otro tipo de lectura. La poética de Malick apunta claramente a una filosofía trascendental, esto no es nada nuevo. Escuché varios comentarios similares de distinta gente: tenían la impresión (lo cual creo que ha irritado a muchos) de estar viendo imágenes publicitarias cargadas de clichés. Por ejemplo, la mano extendida de mujeres hermosas que sienten el aire con las manos, o que se descalzan en el pasto para sentir la humedad de la tierra. Ante esto me preguntaba: “¿Por qué el Malick elige estos elementos y los lleva al máximo convirtiéndolos un rasgo de estilo?” En este punto la polémica abierta en torno a este film me recuerda a la repercusión por el estreno de Nazareno Cruz y el Lobo en la Argentina de 1975 previa a la dictadura militar. Si bien son contextos muy distintos, me interesa esta elección de los cineastas por llevar al extremo elementos de la cultura popular y re-significarlos en el cine.

Iván: La naturaleza es sublime. Filma el cielo, cada tres planos te pone uno del cielo.

Luciana: Retomando lo que decía antes, la dicotomía entre Bien y Mal está claramente representada por la madre y el padre. La madre como una especie de Virgen María posmoderna que otorga vida, alegría al hogar y el padre como la presencia de la Ley, el límite. Y volviendo al tema de la imagen, la memoria, y la permanente estetización detallista —que a muchos molesta— del instante de la vida cotidiana pensaba lo siguiente: cuando uno reconstruye las imágenes de sus propios recuerdos (como las imágenes de la infancia), ¿acaso no torna estéticos y bellos esos recuerdos en la memoria? ¿No  tendemos nosotros muchas veces a idealizar la imagen reconstruida en la mente de un momento de nuestras vidas?

Iván: Malick la reconstruye a través de Dios. Dios está en cada imagen, ahí está el conflicto.

Yo también pensé en la comparación entre Favio y Malick. Para mí la película de Malick son dos películas en una. Una es como un documental de Discovery o de Infinito; y la otra es la más interesante, pero falla al insertar en toda esa totalidad la relación de la madre con los hijos. No dejaba de remitirme al film The Woman under the Influence, de Cassavetes. Un film en el que actúa Gena Rowlands, es la historia de una mujer que tiene una relación de extremo amor con sus hijos, de cuidado y de cariño, y tiene cierto delirio o cierta afección en la cabeza. Por ejemplo, las relaciones que tiene con las personas, como con su marido o con los amigos de su marido cuando van a su casa, uno podría enmarcarlas dentro de la locura. Pero su locura es ser extremadamente amorosa. Entonces, si algo hace Cassavetes es expresar ese conflicto y cómo uno trata de loca a una mujer, cuyo único problema es manifestar un extremo amor. Pero ese extremo amor lo ves en cada plano, es decir, Cassavetes es un director extremadamente vitalista, siente una pasión por la vida, en donde cada plano, cada primer plano, derrocha cine como así también derrocha pasión por vivir. Y eso me pareció impresionante en Malick, mientras que no dejaba de pensar en Cassavetes en cada momento. Pero lo que en Cassavetes es esa pasión por vivir pensado desde la imagen, que también está en Favio, el cine de Favio está fundado sobre el amor; en cambio Malick lo da vuelta. En vez de subordinar el amor, la pasión, el vitalismo y hasta cierta religiosidad al cine, Malick pone por sobre el cine la religión. Lo que es vitalismo en uno, es trascendentalismo en el otro. Y a mí eso me hacía mucho ruido. ¿Entonces la película, que trata sobre la historia de una madre con sus hijos y un padre golpeador, formado en la tradición más autoritaria…?

Geraldine: Ojo porque el padre a lo último se arrepiente.

Iván: Se redime religiosamente.

Luciana: Es hiper católica la película.

Sebastián: No sé si es católica. La línea de la película excede lo católico.

Geraldine: Me parece que en general el film habla sobre lo sagrado per se. Una cosa que me interesó muchísimo y que se sostenía en el pensamiento griego antiguo, era que los dioses griegos eran poderosos y justos. Esas eran sus características, no radicaban en si eran buenos o malos, sino poderosos y justos. Y retomando el Capítulo de Job, voy a leer la siguiente pregunta que le hace Job a su mujer, la cual de alguna manera, remite a la concepción religiosa griega: “¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” Y creo que Malick también habla en la película sobre lo bueno y lo malo, es decir, está la vida y está la muerte. Y recibir la muerte de un hijo a sus 19 años, no pudiendo terminar su ciclo de vida, creo que justamente por eso no lleva un camino hacia el catolicismo, porque en el cristianismo uno cree que Dios es bueno.

Iván: Perdón, cristianismo o no cristianismo, tiene una voluntad religiosa.

Sebastián: Una concepción que tal vez tendríamos que abordar es el trascendentalismo. La idea de que Dios no es todopoderoso y que  está en los cielos, sino que la divinidad está en todas las cosas, particularmente en la Naturaleza. Es un tema que atraviesa esta película y todas las otras de su filmografía.

Geraldine: Sobre todo la de La delgada línea roja.

Sebastián: Porque toda la esencia de la vida está en la Naturaleza.

Geraldine: De hecho, aludiendo a La delgada línea roja, recuerdo que uno de los soldados se quedaba mirando la hierba o una hoja. Considero que ese aspecto de la película es fabuloso, o bien de la poética de Malick en general, que es no perder la condición humana en un momento tan espantoso y cruel del ser humano, en tanto que uno se encuentra al límite de matar a una persona ya sea por cuestiones políticas, ideológicas, o lo que sea, pero en definitiva es estar quitando el derecho a vivir y que, dentro de esa crueldad, que existe en el ser humano, está la conexión -que parece tan naïf o cándida quizá- que es la conexión con la naturaleza o con cosas básicas y esenciales de la vida.

Iván: Igualmente, yo pierdo ahí un poco el humanismo de Malick. De hecho, casi que iguala lo humano con la Naturaleza.

Sebastián: Hay un tema en conflicto en El árbol de la vida que es que, al igualar la naturaleza con el ser humano, deja de lado los procesos sociopolíticos y socioeconómicos que provoca el hombre y no la naturaleza.

Luciana: Para mí, justamente ahí está el problema: Malick exhibe, presenta cómo se empieza a descascarar el American way of life en un determinado contexto histórico que no es casual. Pero no cuestiona este sistema de fondo. El film transcurre en los años de posguerra, tiempos en los que el mismo arte norteamericano comenzó a dejar entrever sus miserias y decrepitudes: pensemos en los retratos de personajes urbanos, melancólicos y solitarios de Edward Hopper. Pensemos en la brecha abierta por Sunset Boulevard de Billy Wilder allá por los años cincuenta, llegando a los noventa con Belleza Americana o Lejos del Paraíso, sin tampoco olvidar a Jarmusch o Cassavetes, como decía Iván, por mencionar algunos nombres. No por nada para Woody Allen los veinte y treinta fueron los años dorados de la cultura norteamericana.

Volviendo a El Árbol de la vida, Malick muestra la micro-violencia dentro de una familia (que en mi opinión culmina en la composición del sistema de relaciones humanas del estado norteamericano) Pero en el film, esa “violencia”  está sintetizada en una sola figura, la del padre del protagonista interpretado por Brad Pitt.

Sebastián: El tema es que Mallck cuenta una gran historia, desde el Big Bang hasta los rascacielos de la New York actual, hasta de muestra en detalle cómo se lo pisan a un dinosaurio pisa a otro ser. Plantea una gran Historia, pero sin embargo no aborda los procesos sociopolíticos complejos mediante los cuales, el hombre llega al estado actual. Se centra en lo biológico nada más. Pero tal vez es por su concepción de la vida, la cual toma otro camino. Creo que ahí se introduce el conflicto con el trascendentalismo de Emerson. Traje un pequeño fragmento, de su ensayo “History”. Cito: “There is no great and no small, To the Soul that maketh all, And where it cometh, all things are, And it cometh everywhere.”. Es decir, lo grande, lo chico, todo se iguala ante el alma, ante el Todo. ¿Pero es así? ¿Tiene la misma relevancia un ser humano que una planta, a nivel de conformación de una sociedad?

Luciana: Es para pensarlo… En ese punto opino que lo mejor logrado por el director en el plano al equiparar lo grande y lo chico ante el Todo es mostrar cómo la estructura de la mente puede enhebrar las imágenes. Malick se merece mi respeto principalmente por cómo plasma en el celuloide una posible estructura del sistema de la memoria y el recuerdo. Eso es lo que a su vez desconcierta en su estilo de filmar: el apelar a la percepción y a la sensorialidad todo el tiempo…

Iván: Ahí sí es impresionante, es en ese instante en donde yo me arrodillo, amo esa secuencia.

Luciana: Bueno, creo la apelación a los sentidos está planteada a lo largo de todo el film. En muchos diálogos entre los personajes no importa el contenido en sí mismo, sino que es la cámara sobrevuela a los personajes. ¿Cómo se puede transmitir la sensación del tacto, del olfato, del gusto en el cine? ¿Cómo transmitir la sensación que nos provoca la presencia del cuerpo de otro?  Esto es lo que retoma la filosofía de Merleau-Ponty: cómo la dimensión del cuerpo -en un aquí y ahora de un tiempo y espacio determinado- configura un nuevo sistema de relación con el mundo.

Sebastián: Hay que reconocerle a Malick que es la única persona capaz de hacer esta película: el mundo tomado desde una posición tan personal y llevarlo hasta los extremos. Es el único que lo puede hacer y al único que le permiten hacerlo, teniendo en cuenta que el contexto no es otro que el sistema hollywoodense. Hay otro punto que me genera conflicto, que es que por un lado, hay una cierta lógica filosófica de buscar lo divino en lo natural, en la relación del hombre con lo natural, pero luego, desde la construcción fílmica, apela a la virtualidad, que es digital finalmente. Entonces, toda esa gran historia completamente virtual del universo, los dinosaurios, es una reconstrucción absolutamente a-natural, una convención científica.

Luciana: ¿Por qué a-natural?

Sebastián: No filma lo real.

Luciana: ¿Pero qué es lo real?

Iván: Estamos con planteos filosóficos.

(Sonrisas)

Sebastián: Es una buena pregunta “¿qué es lo real?, ¿qué es lo real dentro del cine?”

Luciana: ¿Qué es lo real? ¿La creación del universo -que pudo no haber sido así- y que está dentro de una teoría —una de entre muchas— avalada comunidad científica? ¿Eso hace al cine más “real”?

Sebastián: Sí, capaz preguntarse qué es lo real a nivel de representación cinematográfica en el siglo XXI.

Geraldine: O bien, volver lo virtual como real.

Sebastián: Planteo como ejemplo las imágenes del cosmos. Finalmente, esas imágenes del cosmos son una representación gráfica en un objeto matemático, visualmente eso no existe.

Luciana: Perdón, me quedé pensando en algo que vos habías mencionado en torno a lo       a-político.

Sebastián: No, no es a-político. Plantea una postura política.

Luciana: Claro. Todo film es afirmar una postura política. Ahora bien, ¿por qué es un film tan aclamado por la mayoría de la crítica?

Iván: Más o menos…

Luciana: Es cierto, no toda la crítica pero sí una buena parte de ella. Mi pregunta va hacia esto: ¿Cuál es la postura ideológica legitimada hoy en día mundialmente? Este apelar constantemente a la naturaleza y al contacto con el otro como un semejante (que el hombre del siglo XX supuestamente ha perdido gracias a la virtualidad de la tecnología, el trabajo, etcétera) me huele a un tipo de discurso ecologista que nace en los noventa con el avance de las transnacionales y las ONG que suplieron el rol del Estado. Un discurso que me hace ruido y que no pone al desnudo las incoherencias de quienes dicen defender el medio ambiente y las poblaciones de países de menores recursos. Un ejemplo de esto sería el film Tierra, que capta unas imágenes del mundo bellísimas y a su vez es financiado por grandes empresas transnacionales. Slavoj

Publicación: Enero 2012
Terrence Malick