Editorial: el regreso de Revista Marienbad

La cinefilia en tiempos de algoritmos

La cinefilia en tiempos de algoritmos, por Sebastián Santillán

Quien suscribe estas líneas debe confesar que su formación en ingeniería seguramente ha impactado en cierta obsesión en detectar los modelos matemáticos que atraviesen nuestro día a día. Sin dudas el mundo actual está completamente modelado desde la matemática: la informática, presente en prácticamente cada espacio del planeta, es la concreción material de dispositivos diseñados a partir de una serie de modelos matemáticos mayormente complejos. Esta situación, harto conocida por todos, no es tan detectable cuando se trata de dilucidar cuánto impacta la matemática en nuestro gusto estético.

El cine desde sus orígenes está fundado en la matemática. Hoy, donde todas las etapas de realización y exhibición de las películas son digitales —es decir, tienen como soporte algoritmos de datos binarios—, es algo muy claro. Sin embargo, la implicancia matemática estuvo presente desde el comienzo: desde los orígenes hasta hace muy poco, cuando el cine se basaba exclusivamente en el soporte fotoquímico, los materiales y dispositivos también surgían de complejos algoritmos matemáticos, ya sea para establecer con precisión la composición fisicoquímica de las cintas, como para establecer las características de los distintos lentes de las cámaras. La matemática siempre estuvo entre nosotros, sin embargo, en los últimos años se ha expandido de forma cuasi-invisible en determinadora de nuestros gustos y elecciones estéticas.

¿Cómo determinan los algoritmos nuestras elecciones? Desde el direccionamiento de nuestras búsquedas hacia lo disponible y transaccionable. Se lo puede comprobar al ingresar a Amazon, una tienda que tiene cientos de millones de productos a la venta. Al acceder a su página principal, nos encontramos con que la tienda nos ofrece productos que probablemente sean de nuestro interés. ¿Pero cómo hizo Amazon para saber que estoy interesado en la banda sonora de Twin Peaks o la nueva edición del libro La piedra lunar de Wilkie Collins, si nunca busqué esos productos en el sitio? Básicamente porque a partir de las recolecciones (mayormente no declaradas) de datos de mis búsquedas en otros sitios formó un perfil de mis gustos personales. La clave de Amazon no es ofrecerme los productos más populares, por ejemplo la descarga de la canción Despacito (la cual, por cierto, creo no haber escuchado nunca completa), sino entregarme lo que ya conozco.

Esa es la lógica central detrás del éxito de la plataforma Netflix. Su furor no es producto de su facilidad de uso ni de la aceptable calidad de su imagen. Tampoco del catálogo de películas y series disponibles. La clave del éxito de Netflix es que su algoritmo de recomendaciones SIEMPRE nos ofrece algo para ver. Por más que hayamos visto cientos de películas y series, Netflix siempre nos recomendará algo para seguir viendo. Los resultados de encuestas informales entre distintos consumidores de Netflix arrojan que los usuarios están bastante conformes con las sugerencias de la plataforma. Es decir, Netflix funciona. ¿Cuál es el problema con ese tipo de algoritmos? Que se basan pura y exclusivamente en lo ya conocido. La experiencia artística queda circunscripta a lo ya conocido, a lo ya harto comprobado. No hay margen en los algoritmos para la experiencia estética del desconcierto. Es decir, a conocer y potencialmente apreciar algo que se aparta de los parámetros de lo conocido.

En el reino de los algoritmos, una de las grandes derrotadas es la cinefilia. Reducida la historia del cine a un período que comprende apenas los últimos 20 años, el primer siglo de existencia del séptimo arte parece eliminado de la consideración de los algoritmos. Para Netflix el cine no nació con la llegada del tren a la estación de La Ciotat, sino con la llegada de Jurassic Park.

¿Cómo defender la cinefilia, en tiempos en que parece algo pasada de moda? Este regreso de Revista Marienbad, luego de un período de un par de años de expectante espera, tiene bastante de misión a cumplir. Sin dudas realizar una revista de cine tiene mucho de defensa del cine como medio de expresión libre de ataduras y convencionalismos. También es intentar capturar lo aparentemente inaprensible de las expresiones contemporáneas, de las formas singulares y de las expresiones personalísimas. El cine, un arte en eterna transformación, requiere de una actitud atenta para capturar su esencia.

En este regreso de Marienbad buscaremos dar crónica de las destacadas obras recientes, extendiendo a su vez la palabra de los creadores. Las entrevistas a jóvenes creadores como Hadas Ben Aroya, Adrián Orr, João Nicolau, João Dumans y Affonso Uchôa se conjugan con la palabra de grandes maestros, como Nanni Moretti, Clint Eastwood, Olivier Assayas y Aki Kaurismäki. En la sección documentos buscaremos rescatar expresiones personales que plantean una posición ante el mundo, y a su vez destacar que todos somos hijos de una historia extensa —el rescate de un texto de Leopoldo Torres Ríos, considerado el primer texto de historia del cine argentino, nos enorgullece al parecernos un documento fundamental que sin embargo era casi desconocido y tenía circulación nula. A su vez en la sección de libros buscaremos pensar al cine más allá de las películas, porque como dijo Victor Erice «el cine también está en los libros».

En este regreso de Revista Marienbad, quiero extender múltiples agradecimientos. En principio a todo el equipo de la primera etapa, que fue definitivamente formadora. Cada persona que aportó sus textos fue fundamental para la publicación y les estaré eternamente agradecido. Luego, quiero agradecer a todo el equipo de esta nueva etapa, que aportaron el entusiasmo fundamental para el regreso. En especial quiero agradecer a Karina Korn, que además de aportar sus fabulosas notas asumió la aventura de ser co-editora de esta nueva etapa. Sin dudas Karina enriquecerá a la publicación en esta nueva etapa. Y finalmente quiero agradecer a todos los cinéfilos que nos siguen en las redes sociales, que desbordan de contagioso entusiasmo y no dudan en compartirlo. Ellos son la prueba irrefutable que la cinefilia sigue viva y feliz.

Publicación: Septiembre 2017